Con el Villarreal jugó Andrés Fernández, Peña, Albiol, Pau, Quintilla, Anguissa, Iborra, Cazorla, Chukwueze, Moi Gómez y Gerard Moreno.

El Granada jugó con Rui Silva, Víctor Díaz, Duarte, Germán, Quini, Eteki, Montoro, Vadillo, Puertas, Vico y Soldado.

Apenas dio tiempo a sentarse en el Estadio de la Cerámica. En el minuto 4 Antonio Puertas remató a bocajarro, pero Andrés Fernández despejó el balón por encima del larguero. Sólo era el aperitivo de lo que iba a venir en los próximos noventa minutos de juego.

El Granada comenzó dominando, llevando el peso del partido. El peligro llegó por ambas bandas del ataque granadino, con Vico y Vadillo, percutiendo por los laterales y colocando balones al área. La presión de los rojiblancos impidió a los locales llevar el balón con criterio al campo del Granada. Pocas fueron las ocasiones en las que los nazarís sufrieron en la retaguardia. El repliegue en 4-4-2 de los de Diego Martínez anuló las débiles tentativas de la ofensiva amarilla, liderada por unos, hasta el momento, desaparecidos Gerard Moreno y Cazorla.

Vadillo asumió la comandancia en la línea de tres cuartos del ataque del Granada. El 7 castigó la hierba del costado izquierdo a base de galopadas, mientras los asistentes a La Cerámica se consolaban con los destellos del incansable e inigualable Santi Cazorla. Pero el dominio no te otorga el favor del resultado, y el Granada sufrió un revés pese a su impecable juego.

Pasada la media hora de juego Domingos Duarte derribó a Moi Gómez dentro del área. El penalti fue claro. Cazorla, haciendo gala de una frialdad sólo dotada a los más grandes, golpeó suave el balón, a ras de césped, y batió por la izquierda a Rui Silva, que ya se encontraba postrado sobre su costado diestro. El gol animó a los locales y mermó la confianza inicial del Granada, que sobrevivía al varapalo gracias a la calidad del mejor jugador del partido: Vadillo.

Sin embargo la primera mitad terminó con polémica. Cordero Vega señaló un dudoso penalti sobre Soldado, al interpretar que Albiol obstruyó al delantero con su brazo en la pugna por un balón aéreo. El colegiado dudó, y esperó al VAR, pero acabó señalando la pena máxima. Vico golpeó con dureza el cuero, engañando al ex granadista Andrés Fernández. Con pitos del respetable, y con empate a 1, concluyó una buena primera parte.

Roberto Soldado

Los segundos cuarenta y cinco minutos fueron testigo de la presión del Granada, y del buen hacer del submarino en el juego interior. Así nació lo que seria el segundo tanto del Villarreal, con una fastuoso pase de Cazorla a Quintillá al costado del área rival. El lateral, como mandan los cánones, puso el esférico atrás, a contrapié de la defensa rojiblanca. Allí esperaba Moi Gómez, que con un exquisito toque con el interior, mandó el cuero al fondo de la red.

Diego Martínez sustituyó a Vadillo por Machís. El entrenador del Granada buscó así más énfasis en el ataque con un 4-4-2. El partido se abrió, con constantes idas y venidas, y en la confusión, en una jugada rápida, Víctor Díaz centró desde la derecha para que el recién incorporado Machís, a medias con un defensa, pusiera las tablas en el marcador.

Poco duró la alegría a los visitantes. En el minuto 64 Moi Gómez se inventó una preciosa jugada por la banda izquierda, que terminó con otro pase hacia atrás. Esta vez fue Gerard Moreno quien puso el 3-2 en el marcador con un certero toque con el interior.

El encuentro no disminuyó de ritmo. Cada ataque era respondido con un ataque en contra. Acción y reacción. Esta vez fue el Villarreal el que sacó ventaja en la confusión. Esta vez la confusión nubló a Azeez, que perdió el esférico en el centro del campo. El error lo aprovechó Chukwueze, que se plantó solo ante Rui Silva, al que batió con excelsa clase.

Todo parecía sentenciado, pero apenas unos minutos después, en el 74, Soldado peinó un centro que acabó entrando por el palo largo del Andrés. Diego Martínez creía en el empate. Ramos entró por Vico. Los dos mejores de la primera parte estaban en el banquillo para buscar el empate a 4. Y la igualada llegó. El pundonor y la fe se vieron reflejados en Soldado, quien pasó desde el segundo palo, con la cabeza, un centro desde el córner. En el primer poste esperaba la testa de Antonio Puertas, quien empujó el balón en la línea de gol entre varios rivales. Corría el minuto 80.

La desesperación de los amarillos se estrelló en un seguro Rui Silva. Los últimos diez minutos fueron de empuje local y contragolpe foráneo. A sesenta segundos del final del tiempo reglamentario parecía que el Granada obraba el milagro de la victoria, pero el tanto de cabeza de Ramos nunca subió al marcador por un milimétrico fuera de juego.

El Granada no hizo gala de la sobriedad que despachó en la pretemporada, pero los partidos se ganan segundo a segundo, reaccionando ante la adversidad. Remontar tres veces un marcador sólo demuestra que el conjunto de Diego Martínez tiene todos los ingredientes para hacer disfrutar a los suyos. El Granada CF sufrirá, qué duda cabe, pero ojalá que siempre sea así. Esta noche el aficionado no tiene otra opción: dar las gracias a ambos equipos por una noche de fútbol en estado puro.

2 comentarios en «El Granada empata a espectáculo»

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