En el Granada CF jugó Ruí Silva; Víctor Díaz, Domingos Duarte, Germán, Quini; Eteki, Montoro, Vico, Puertas, Vadillo; Soldado.

En el Sevilla FC jugaron Vaclik; Reguilón, Carriço, Diego, Navas; Fernando, Banega, Jordán; Nolito, Ocampos, De Jong.

La ilusión se mascaba en cada ondeada de bandera, en cada mirada nerviosa, atenazada quién sabe si por la incertidumbre ó por la ilusión. Seguro que anoche hubo más de esto último en el renovado Nuevos Los Cármenes. El feudo del Granada CF fue engalanado este verano para su retorno a la máxima categoría, con pintura nueva en los asientos. Quien llegó con la hora justa al partido no pudo disfrutar de estas mejoras. El lleno total en la grada lo impidió.

Ambos clubs se vieron las caras hace dos semanas. No importaba. El Granada ganó, pero el fútbol olvida tan rápido como encumbra. Llegó la hora de la verdad. Segunda jornada de Liga para dos equipos que aspiran a objetivos distintos al término de los próximos nueve meses, pero que compartieron un esperanzador comienzo liguero.

El choque comenzó con un Sevilla plantado en el campo contrario. El cuero fue suyo en los primeros minutos, y las acciones más incisivas llegaron por la derecha, con Jordán, Ocampos y Banega como protagonistas. E Granada intentó sacudirse el dominio, pero fue en vano. La presión de los de Lopetegui fue efectiva. El acecho de los visitantes ahogó las alternativas de los nazaríes a la hora de sacar el balón desde su área.

Y la sangré apareció. En el minuto 12 Requilón y Víctor Díaz chocaron en un envite en pos de un balón aéreo. El sevillista quedó aturdido, mientras que la cabeza de Díaz fue protegida con una especie de gorro utilizado en otro deporte: el waterpolo. Reguilón, el mejor del Sevilla en la primera jornada, en Cornellá, fue retirado entre sollozos. El respetable aplaudió al jugador cedido por el Real Madrid. El veterano Escudero lo sustituyó.

El impás favoreció a los rojiblancos. Soldado y Vadillo aprovecharon un saque de córner blando y alto para ceder el esférico a Eteki, quien no acertó en el disparo. El Granada adelantó líneas y fue el propio Soldado quien recibió un manotazo por parte de Diego Carlos que el colegiado Sánchez Martínez no vio. El ímpetu del Granada fue bien interpretado por los blancos, que optaron por el contragolpe para poner en peligro a la zaga local. Nolito estuvo bien, agresivo, participativo, mientras que Escudero no supo materializar ningún centro con aspiraciones a ser rematado.

Sin ocasiones se llegó a la pausa para la hidratación. El Granada se impuso en la iniciativa del juego. Ahora eran los de Diego Martínez los que entorpecían el juego del rival. Vadillo volvió a coger el mando, secundado por un luchador Soldado, pero el Sevilla contestó, eso sí, con débiles disparos de Nolito.

Una de las mejores ocasiones del Granada la inició Puertas por la derecha. Un portentoso dribling del número 10 terminó en un pase dentro del área, que Soldado no pudo contactar. Fue Quini quien finalizó la jugada con un remate defectuoso. Todo ataque local tuvo una respuesta por parte del Sevilla, y ésta no fue una excepción. Escudero se afiló los dientes. El lateral francés disparó fuerte desde la frontal del área, pero Ruí Silva, tapado por todos, sacó una meritoria mano, lo que provocó un segundo remate a pocos centímetros de la línea de gol, que el portugués volvió a desviar. Con el susto en el cuerpo de los asistentes, el árbitro dio por finalizada la primera mitad.

La reanudación suele respetar los postulados dejados en final de la primera parte. El Granada recurrió al balón parado y a la ocupación de espacios para someter al contrario. Tras un disparo de Montoro, se pidió mano de Nolito, aunque tal infracción no existió. Los sevillistas, acostumbrados a aprovechar la fuerza del contrario, golpearon. Y lo hicieron con un gol. Nolito comenzó de forma brillante un contragolpe secundado por Jordán que terminó en los pies de De Jong. El holandés estuvo lento, y su chut fue interceptado a medias entre Germán y Domingos. El rechace quedó muerto para el propio Jordán, quien batió cómodamente a Silva. Corría el minuto 52.

La reacción del banquillo granadista no se hizo esperar. Vadillo y Vico fueron sustituidos por Machís y Carlos Fernández. El 4-2-3-1 dio paso al 4-4-2. Lopetegui intentó amarrar lo conseguido. El vasco dio descanso a Banega e hizo entrar a Gudelj para dar soporte defensivo a la media. Fue Quini quien en una internada por la izquierda llevó el peligro a las postrimerías de la portería de Vaclik. El lateral centró con la zurda y puso el balón en el punto de penal, pero Soldado no acertó a controlar el envío.

Los nazarís lo siguieron intentando con el citado 4-4-2, que se transformó en ocasiones en un 4-4-3. Una combinación entre Eteki y Soldado terminó en un pase bombeado a la zona izquierda, donde esperaba Machís. El delantero remató violentamente el esférico, que se fue a pocos centímetros del larguero. El venezolano repitió peligro con otro golpeo de volea, que salió desviado por muy poco. La zurda de Machís vale mucho para tenerla siempre como recambio.

El Sevilla durmió el tramo final del encuentro con posesión del balón. Jordán y Fernando dotaron al juego de la pausa y de la circulación necesaria. Para dotar de precisión y seguridad tal trato de la pelota Lopetegui puso en el rectángulo de juego a Vázquez. Diego Martínez se lo jugó todo e instauró definitivamente a tres hombres en la punta del ataque. Entró Ramos por un renqueante Eteki. Con un Granada volcado al ataque el Sevilla pudo poner el 2 en su casillero en varias ocasiones, pero el 0-1 no se movió del luminoso.

El Sevilla atesora así su segunda victoria consecutiva. Seis puntos de seis posibles de un equipo ordenado, férreo y que sabe a lo que juega, ya sea por propuesta propia ó aprovechando la táctica del contrario. El Granada por contra se queda con un solo punto, y, pese a sus virtudes, es un equipo que debe crecer aún más para no sufrir esta temporada.

Un comentario en «El Granada sucumbe ante el orden del Sevilla»

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