Las dudas con el Proyecto Rubi

El cambio de entrenador no está dando los resultados en Heliopolis, cuestionándose ya las capacidades del entrenador catalán de llevar un proyecto tan importante como el del Betis.

En el mes de junio la directiva del Betis decidió dar un vuelco por completo al proyecto la entidad verdiblanca. El cese »amistoso» de Quique Setién y el »dimisión forzada» de Lorenzo Serra Ferrer cambiaron por completo la estructura del Betis más exitoso en la última década. Con todo cambio llegan caras nuevas y otras no tan nuevas pero toman protagonismo, en este caso fueron Alexis Trujillo, Miguel López Catalán y el nuevo entrenador Joan Francesc Ferrer Sicilia »Rubi».

El míster catalán llegaba tras dos muy buenas temporadas, ascendiendo primero a un club humilde como el Huesca y llevando a Europa League a un club de media tabla como el RCD Espanyol. Avalado también por »mantener el estilo Setién, pero más vertical» Rubi llegaba al Betis con el beneplácito inicial de una afición cansado de la poca verticalidad que mostró Setién en sus últimos seis meses, sumado a sus polémicas declaraciones en rueda de prensa y a los malos resultados.

El proyecto deportivo de la directiva H&C fue claro, mantener la línea de Setién y construir en base a un 4-3-3 ofensivo. En esta línea el Betis cumplió con su gran déficit en la delantera dejándose 28 millones de euros en Borja Iglesias y cubrió las bajas de su equipo, por Pau llegó Dani Martín y la confianza en Joel, por Junior llegaron Pedraza y Álex Moreno, por Lo Celso llegó Fekir y por Jesé llegó Juanmi. Gran mercado en cuanto a nombres, pero pronto se vio que poco tenían que ver con la idea del entrenador.

Del 4-3-3 que la directiva tenía en la cabeza se pasó en la práctica a un 4-2-3-1, liberando a Fekir de tareas defensivas colocándole detrás del punta y aislando a Canales a jugar de falso extremo. A la vez, se redujo el número de jugadores defensivos en un equipo que ya adoleció de esto la pasada campaña. En el mediocampo se paso de jugar con tres jugadores generadores de juego y especialistas en defender con la posesión a tener a Fekir, jugador mucho más determinante cerca del área pero que pierde potencial tan lejos de la portería contraria, a un Guardado que dejó ya hace dos años sus mejores partidos como verdiblanco y a un William Carvalho con sus defectos de siempre, lentitud y rigidez en el giro de cadera. Aparte, el paso a defensa de cuatro quita un efectivo por detrás de este doble pivote, exponiéndole aún más al contar con laterales tan ofensivos como Pedraza o Emerson.

Otro problema es a la hora de mirar al banquillo, claramente descompensado con muchos jugadores de ataque válidos (Juanmi, Lainez, Joaquín o Loren) y de centrales (Sidnei y Feddal), quedando el doble pivote con jugadores de mucho menos nivel (Javi García y Kaptoum), siendo el canterano Ismael la opción que más convence a la parroquia verdiblanca.

Este fallo de comunicación entre planificación deportiva y once tipo del entrenador ha propiciado un pobre inicio de Liga para el Betis que empieza a dejar dudas entre la afición sobre la durabilidad del proyecto Rubi. Y es que no solo se han vistos carencias en defensa, el Betis parece haber perdido todos los automatismos beneficiosos para el ataque que se habían desarrollado con Setién, lo que le ha llevado a sufrir tanto en casa como fuera y ser dominado, algo que al menos no se veía los dos últimos años.

Pero no todo van a ser puntos negativos en el Betis de Rubi. El rendimiento individual de jugadores como Fekir y la apuesta del catalán en jugadores como Joel o Loren se ha visto recompensada con grandes actuaciones que no se habían visto en años anteriores. Todo esto sumado a que seguimos en el mes de septiembre, acabamos de empezar la sexta jornada y todavía queda un mundo por delante.

El Betis de Rubi tiene muchas carencias, pero también un gran margen de mejora. El vaso medio lleno o medio vacío. La calidad de esta plantilla y el buen rendimiento de Rubi en Huesca y Espanyol invitan a pensar que un giro de la situación es posible. Pero si quiere mantener la confianza le urge ganar partidos, porque el Villamarín es un proyecto exigente y el dinero invertido en fichajes han convertido clasificar a Europa en una obligación para el Real Betis.

Diego Hernández Pérez

Redactor jefe del Real Betis Balompié en El Diario Deportes Andalucía.

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