La injusticia se ceba con el Decano (2 – 3)

El Recreativo de Huelva se queda fuera de la competición copera tras un arbitraje de Gil Manzano que crea mucha polémica en varias acciones.

Por Pablo J. García

No se puede decir que al Recreativo le haya mirado un tuerto, se haya cruzado con un gato negro o que la moneda está trucada; pero que la suerte no es favorable al Decano es un hecho. El conjunto albiazul sacó galones y la actitud de los futbolistas fue irreprochable, incluso llegando a rozar el pase a octavos de no ser por el error garrafal de Gil Manzano tras no ver ni el fuera de juego, ni el desequilibrio que le produce Chimy Ávila a Morcillo cuando el defensa ya se encontraba en el aire.

Movía fichas Monteagudo en el once inicial dada la acumulación de minutos que venía arrastrando la plantilla, sacando a Álex Lázaro en portería; Cera, Borja García, Morcillo y Diego Jiménez en defensa; Ponce, Quique Rivero e Irizo en el centro del campo; y Víctor Barroso, Isi Ros y Quiles cerrando la zona ofensiva.

Comenzaba el Recreativo dando muy buena imagen sobre el terreno de juego, acechando las primeras ocasiones y plantando cara a un rival que, a priori, era muy superior. Pero no parecía lo mismo sobre el césped, donde el Decano comenzó a llevar la voz cantante.

Y tanto avisar, la sorpresa se daba en el Nuevo Colombino. Jugada a balón parado que sale rechazada por la defensa rival y recogida por Morcillo, quien no duda en mandar de un zapatazo desde dentro del área el esférico al fondo de la red. Se abría el marcador y la locura se desataba en la grada del Nuevo Colombino. Esto hizo despertar al Osasuna, quien comenzaba a contrarrestar las ocasiones en su contra y pasando a nivelar la balanza. Pero el sueño del Decano crecería minutos antes del descanso. De nuevo una jugada a balón parado desde el córner y mal despejada por el guardameta del Osasuna, mandaba el esférico de nuevo a las mallas. Huelva creía y la afición lo sabía.

Claro que el descanso le dio un respiro al conjunto visitante e hizo replantearse las cosas desde la tranquilidad. Tras la salida de los vestuarios, el Osasuna comenzó a demostrar por qué está en Primera División, aunque el Recreativo aguantaba muy bien los ataques del rival. Viendo que los minutos pasaban y el marcador seguía sin moverse, el técnico pamplonica sacaba su bala de la recámara junto a dos jugadores más. Gastaba los tres cartuchos al minuto 20 de la segunda mitad, pero una bala era asegurada, llamada Chimy Ávila.

El asedio navarro ya era demasiado. El sufrimiento en la grada albiazul iba creciendo a la vez que las ocasiones del Osasuna, quien, a pesar de llevar la batuta, seguía sin ver puerta.

Y en medio de la borrasca rival, una contra de Isi Ros dio esperanzas al Recreativo. Galopada por la banda pese a la acumulación de minutos que terminó en córner tras la parada del guardameta Juan Pérez. El 3 – 0 hubiese supuesto seguir soñando con lo imposible.

Y del posible cierre del partido se pasó a la intriga y emoción. Centro de Estupiñán para que Darko la mande a la mismísima escuadra. 2 – 1 a falta de 15 minutos para el final. La táctica estaba clara: aguantar como fuese hasta el final. Pero Gil Manzano tenía ganas de fiesta y, a falta de 7 minutos para el final, no pita el fuera de juego de Chimy Ávila, tampoco ve la falta sobre Morcillo y deja que el nueve del Osasuna dispare a bocajarro poniendo el empate en el electrónico.

Volvía a llevarse la eliminatoria a copa, siendo conscientes del desgaste de los jugadores. Pero las ganas y la actitud podían con todo. Tanto es así que el refuerzo de Chuli le dio frescura a la delantera del Recre. Incluso tuvo el 3 – 2 en sus botas el 13 del Decano, pero Juan Pérez lo volvía a evitar. Chuli intentaba crear peligro, pero el delantero onubense no se encuentra y las ocasiones se convertían en desperdicios.

El final estaba cerca y solo quedaba rezar en los penaltis, pero el Osasuna no quería llegar a la pena máxima. Fue así como Íñigo Pérez logró cazar una ocasión en la que mandaría el balón a la mismísima escuadra para quitarle la tela de araña a la portería y el sueño a la afición recreativista.

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