El Sevilla FC cumple cuatro años de su quinta Europa League tras ganar al Liverpool.

La estabilidad y experiencia del bloque. La clave que hizo que el Sevilla FC se alzase con su quinta UEFA Europa League hace ya cuatro años. Una plantilla bien edificada que se le añadió piezas para mejorarla como Steven Nzonzi, Mariano, Adil Rami o Sergio Escudero. Así volvía a la Champions League el cuadro nervionense.

La UEFA decidió que el campeón de la Europa Legue jugaría la máxima competición europea de clubes. Pero no le fue propicio el sorteo a los sevillistas. Formó parte del Grupo D. La mala suerte que sería el Grupo de la muerte ese año. Manchester City, Juventus y Borussia Mönchengladbach conformaron una liguilla muy complicada. Pero Fernando Llorente tuvo su único momento de gloria esa temporada anotando el gol al conjunto transalpino en el Pizjuan. Tres puntos para acabar tercero con un total de seis.

El sevillismo veía con ilusión, pese a caer en la fase de grupos de la Champions, que volvían a su competición fetiche. Los de Emery eran unos de los favoritos tras conseguir los dos títulos anteriores de forma consecutiva. Molde y Basilea cayeron sin mucha complicación. En cuartos, el Athletic Club de Bilbao llevó a los penaltis a los de Nervión un jueves de Feria. Pero se sobrepusieron a los vascos. El Shakhtar Donetsk se plantba en semifinales pero caería dando guerra.

Y en la ciudad Suiza de Basilea volvía a una final. Al St. Jakob Park se enfrentaría a uno de los mitos de este deporte. El Liverpool FC. Con su aura mística, sus cinco Copas de Europa y de la mano de un Jürgen Klopp que llegó a mitad de temporada, suponía el rival más difícil, o al menos con más nombre, que el Sevilla se había enfrentado en una final.

Y la primera parte fue una pesadilla. Los Reds se adelantaron en el marcador con gol de Daniel Sturridge. Y gracias. Las ocasiones eran para los ingleses que no paraban de llegar. Pero en el descanso los hispalenses cambiaron el chip. Salieron y nada más empezar empataron con gol de Kevin Gameiro. Después se incorporó un héroe inesperado. De esos momentos que parece imposible que ocurriese. Coke anotaría dos chicharros más con corazón.

Y otra vez campeones. Un 18 de mayo. La quinta. La tercera seguida. El éxito de una plantilla con hambre y garra. Un nuevo parche de pentacampeón luciría en la camiseta rojiblanca a partir de entonces. Un pentacampeón que remontó a un histórico pentacampeón.

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