El derbi dispuso de un partido con una clara superioridad de los rojiblancos que siguen en una buena racha mientras que los berdiblancos sigue con su dinámica negativa.

El fútbol volvió a España. Los focos se concentraron sobre el Ramón Sánchez Pizjuan. El derbi sevillano inauguraba la retomación de la competición y todo el mundo futbolístico estaba expectante. Con el ambiente de la pandemia aún presente: gradas vacías, jugadores distribuidos en los asientos del estadio, mascarillas y un himno del Arrebato interpretado por cientos de sevillistas en un vídeo muy especial que creo el club para este encuentro. La finalización del minuto de silencio en memoria de las personas fallecidas por el coronavirus dio comienzo a un capítulo más, y muy especial, de esta eterna rivalidad. Un partido que por su contexto ya pasó a la historia de nuestro deporte.

La alineaciones fueron una sorpresa. Rubi fue el que puso el once más inesperado con Aleñá, Guido Rodríguez , Tello y Borja Iglesias dejando en el banco a Guardado, William Carvalho, Joaquín y Loren. Lopetegui dispuso su plantel titular pero Jordán sustituyendo a Banega que se caía del inicio junto a un Ocampos que suponía estar «cojo» los días previos al duelo.

El Real Betis comenzó con ansias con una presión asfixiante en el campo sevillista en los primeros minutos. El Sevilla FC hizo lo propio yendo arriba a presionar la salida de los béticos que daba sus frutos. La zaga y sobre todo Sidnei cometieron más de un fallo que pudo costar caro a los verdiblancos en la primera parte. El Betis no encontraba ese enganche entre la defensa y el centro del campo para salir jugando. Las bandas volvían a ser incidentes para los sevillistas con Navas, Reguilón y Ocampos mientras de Jong intentaba combinar con Munir que entraba en segunda jugada. Los de Heliópolis esperaban su oportunidad pero la defensa de Diego Carlos, Fernando y un grandioso Koundé frenaron constantemente los intentos de Fekir, Canales y compañía.

Las ocasiones más claras fueron para los nervionenses: un disparo al palo del extremo argentino y dos remates de cabeza que se marchaban por poco del delantero holandés y el central francés. Los del conjunto de las trece barras necesitaban un cambio de dinámica y rápido porque su rival se acercó con muchísimo peligro y ellos seguían atascados.

El primer cambio llegó en el inicio de la segunda parte con un Sidnei que se marchó resignado por su falta de concentración y entró Feddal. Pero la reanudación del partido tras el descanso no trajo nada nuevo. Los sevillistas seguían inquietando la portería de Joel Robles con ocasiones cada vez más claras. En el minuto 54, Mateu Lahoz señaló penalti a favor del Sevilla. De Jong saltó y Barta se apoyó sobre el atacante. Una pena máxima muy rigurosa y transformada por Lucas Ocampos. El Betis tenía 34 minutos para modificar su plan al completo. En el 61, Lainez entró por Tello y un minuto después, en el 62, Fernando remataba un balón bombeado tras una asistencia de tacón de Ocampos a la salida de un córner.

Todo o nada diría Rubi y dio entrada a Joaquín junto a Loren por el Panda y Aleñá. Lopetegui respondió con otro doble cambio con En-Nesyri y Banega por de Jong y Ocampos. En ese momento el partido se paró por el jugo tranquilo y calmado de los de Nervión. Munir estaba con tirones y Julen hizo otros tres cambios: el hispano-marroquí por Suso, Oliver Torres por el Mudo Vázquez y Escudero por Reguilón. Agotaba sus cambios también el Betis con la entrada de Pedraza por Álex Moreno.

Los últimos minutos los de Rubi lo intentaron con un disparo flojo de Alfonso Pedraza y otro de Joaquín repelido por la defensa. Lainez inventaba y daba algo más de chispa a un juego parado, sin rapidez y muy atascado. Finalizó el partido con Bartra tocado y con los tres puntos en el bolsillo del Sevilla FC.

El encuentro demostró que el parón no sirvió para cambiar anda de ambas dinámicas. Los sevillistas siguen creciendo en LaLiga en puestos de Champions mientras que los béticos se hunden, con opciones imposibles de alcanzar Europa y con el riesgo de tener el descenso más cerca que nunca. El parón no llegó para los dos equipos de la capital sevillana.

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