El Villarreal se impuso con claridad al conjunto verdiblanco con dos tantos de Gerard Moreno y sigue mirando a la Champions.

El Villarreal sigue demostrando ser uno de los mejores equipos tras el regreso. El Betis, de los peores. El submarino amarillo se impuso en el Benito Villamarín por 0 a 2, ante un Betis que volvió a pagar los errores defensivos. Gerard Moreno fue el autor de ambos tantos y se coloca con 15 tantos en la liga, liderando la clasificación para el premio Zarra.

El cuadro de Alexis Trujillo salía al campo con el objetivo de no conceder tantas facilidades atrás como ocurrió ante el Levante. Pero poco tardó la defensa bética en cometer su primer error grave. Un balón al hueco para Carlos Bacca y un penalti muy infantil de Marc Bartra ponía a los castellonenses por delante, con Gerard Moreno convirtiendo la pena máxima. Otro fallo más a la lista para el central catalán, aunque la falta de coordinación entre los zagueros béticos volvió a ser evidente en esa jugada.

El Betis comenzó a atacar más tras este primer gol encajado pero sin fortuna sobre la meta de Asenjo. Pero, tras una falta lateral botada por Canales, Zambo-Anguissa metía gol en su propia portería. Inmediatamente era anulado por fuera de juego de varios jugadores verdiblancos, así que era turno del VAR para intervenir. Finalmente, Gil Manzano consideró que los atacantes locales influyeron en los movimientos del jugador camerunés y el tanto no subió al marcador.

El gol que sí subió fue el segundo de Gerard Moreno, donde una vez más, la defensa del Betis volvió a ser superada con suma facilidad. El propio Moreno pudo hacer un hat-trick en la primera mitad, pero la defensa bética repelió el balón sobre la línea. Con dos goles de desventaja, el partido se terminó de sentenciar poco antes de llegar al descuento de la primera parte. Nabil Fekir era expulsado por doble amarilla, dos tarjetas que veía muy seguidas. Una por protestar, otra por una entrada a destiempo, fruto de la desesperación.

Ya con uno menos, la segunda parte no tuvo mucha historia. El Villarreal estaba cómodo sobre el césped y controlaba el partido con tranquilidad. El Betis movía el banquillo, intentando generar una reacción que nunca llegó. A los de Heliópolis se les veía desanimados, desmotivados. Las imágenes de Bartra o de Sergio Canales en el banquillo (o en la grada, mejor dicho) eran bastante representativas del sentir de la plantilla. Mucho trabajo tiene por delante Alexis, que deberá levantar los ánimos de su plantilla si quiere que terminar la temporada con buen sabor de boca.

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