Un gol y una asistencia del rosarino dan la victoria al Sevilla en la Catedral 10 años después.

Banega abandonará el Sevilla cuando acabe esta extraña temporada, rumbo a tierras árabes. Pero el argentino ya había dicho que quería irse del club por todo lo alto y la actuación de hoy es un indicativo de ello. Un gol y una asistencia que pueden equivaler a un billete para la próxima edición de la Champions League. Y, tras nueve derrotas consecutivas en liga en San Mamés, el equipo de Lopetegui consiguió acabar con la racha.

El Sevilla salía con algunas rotaciones en su once titular, siendo las más destacadas la de Gudelj por Fernando y Suso por Munir. El cuadro hispalense comenzaba dominando, al menos en lo que a la posesión se refiere, pero sin ocasiones muy claras. Ocampos y Suso por parte del Sevilla y Vesga por parte de los locales eran los primeros acercamientos a las áreas rivales. El dominio del esférico del Sevilla, pasado el primer cuarto de hora, superaba el 85%, pero no se veía reflejado en el peligro que generaba.

Sin embargo, con el paso de los minutos, los leones iban recuperando terreno. Y en el minuto 29, la zaga sevillista se relajaba, con un balón que salía rebotado hacía el área. Reguilón se durmió y Capa, a bocajarro, batió a Bono, titular por la lesión de Vaclik. A raíz del gol, a los visitantes les empezó a costar más, mientras que el Athletic empezaba a encontrarse más cómodo. Al borde del descanso, Muniaín pudo hacer el 2 a 0, pero su tiro se marchó desviado.

Tras el descanso, el Sevilla volvía a salir mejor que su rival y comenzaba a acercarse a la meta protegida por Unai Simón. El guardameta vasco sacó una ocasión muy clara de Ocampos, que hubiera significado el empate. Lopetegui movió el banquillo, dando entrada a Munir y a De Jong, sustituyendo a Jordán y En-Nesyri. Suso pasó a ocupar la mediapunta y el juego del Sevilla ganó en fluidez.

La entrada de Munir acabaría siendo trascendental en el devenir del encuentro. Primero, provocaría una falta en la frontal del área local, que Banega, con un toque sutil por encima de la barrera, convertiría en el empate. Y apenas cinco minutos después, el argentino colgaba un balón al área perfecto, que Munir remataba de cabeza al fondo de la red, dando la vuelta al marcador.

Lopetegui metió a Fernando para reforzar el centro del campo y al «Mudo» Vázquez para aguantar la posesión. El Athletic, con más corazón que ideas, colgaba balones arriba. La ocasión más clara fue para Muniaín, con un tiro desde la frontal que Bono mandaba a córner, en una buena intervención del guardameta marroquí. El partido tampoco estuvo falto de polémica, ya que Munir agarró a Iñigo Martínez en el área pequeña, pidiendo el del Athletic penalti. El VAR no entró a revisar la jugada.

Los últimos minutos fueron cómodos para el Sevilla, que aguantaba la posesión y jugaba con el reloj. Con el pitido final, el Sevilla rompía la mala racha de nueve años consecutivos perdiendo en San Mamés. Pero, más importante aún de cara al presente, tres puntos que pueden significar más de media clasificación a la Champions League.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *