Los granadinos disputarán por primera vez en su historia la UEFA Europa League en una temporada histórica para el club.

El Granada CF llegó de nuevo a Primera en esta temporada 2019/20 en la que se cumplían 89 años de historia. La plantilla estaba confeccionada con jugadores para asaltar la permanencia, con un técnico tan meticuloso como Diego Martínez y con unos dueños que esperaban unos años de estabilidad en La Liga para alcanzar grandes cuotas en un futuro a medio-largo plazo. Con ese panorama afrontaban los nazaríes el curso. Y cuando vemos la realidad es cuando de verdad sabemos por qué este año ha sido una sorpresa increíblemente gratificante para la ciudad de la Alhambra.

Los principal del entrenador gallego que ya era una extrañeza eran las rotaciones. Por norma general, un equipo recién ascendido tiene jugadores justos de nivel para poder competir y mantiene un claro once inicial en el que no cambia demasiado encuentro tras encuentro. Esta caso es distinto porque todos los integrantes del plantel han sido útiles. Con variantes en las alineaciones e incluso en las formaciones dependiendo del rival. De un 4-3-3 muy ofensivo a un 5-4-1 más resguardado. Esas variantes logró que en solo un cuarto de campeonato disputado el conjunto rojiblanco ocupase la primera posición de la competición liguera nacional. Era evidente que poco a poco irían desescalando plazas en el campeonato.

El gen competitivo no se desactivó pese a esa caída. Llegaba el tercer punto para ver que estos futbolistas iban en serio. La suerte en el sorteo de la Copa del Rey sonrió a los andaluces enfrentándose a rivales de menor categoría hasta llegar a las semifinales. Una eliminatoria a doble partido contra el Athletic Club de Bilbao. Los vascos pasaron pero con mucho sufrimiento ante un cuadro nazarí que quería siempre más. Y después del subidón copero, llegaría el subidón en la zona por Europa.

La Liga observaba un curso donde muchos equipos desde la zona Champions hasta la zona media-alta de la tabla contaban con opciones de disputar competición europea. Justo ahí llegó el parón. En la vuelta, el Granada mostró síntomas del nivel esperado del plantel cuando consiguieron el ascenso. Se parecía más a la realidad esperada que a la auténtica realidad mostrada por los soldados de Diego Martínez. Pero se recompusieron y lograron puntuar o vencer a rivales directos y no tan directos. Y con una goleada en la que supieron sufrir, rematar para después exhibirse ante el Athletic. El rival que los apeó de la Copa. Se quedaban fuera de la Europa League. Así dicen que funciona el destino.

A los próximos rivales en Europa, este es el Eurogranada. Unos tipos que no saben rendirse y que sacan fuerzas y ganas que los llevan al éxito. Que superan las expectativas y su propia realidad. En la temporada de los 90 años de la fundación del club se verá por primera vez en su historia en una competición europea. Honor y gloria para los granadinos.

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