El Sevilla se enfrentará en cuartos de final contra el Wolverhampton, un club con más historia de la que aparenta en un principio comandados en la actualidad por Nuno Espírito Santo.

El Sevilla FC pasó de octavos tras derrotar de forma contundente a la AS Roma por 2-0. Tras la victoria contra la «lupa» italiana, en cuartos les esperan los «wolves» ingleses. El Wolverhampton es un club de reciente crecimiento de manos del ex entrenador del Valencia Nuno Espírito Santo. Pero más que un equipo moderno con la ayuda de un mandamás ricachón ayudando propio de Inglaterra, la historia de los lobos es bastante antigua.

Evolución de los wolves y lugar de origen

El cuadro inglés fue fundado en 1877 con el nombre completo de Wolverhampton Wanderers Football Club en la ciudad que le da su nombre. Una entidad situada en las llamadas West Midlands del país británico. Yendo a lo futbolístico, los errantes fueron uno de los fundadores de la Football League de Inglaterra en 1888. De hecho, conseguirían el título en hasta tres ocasiones en los años 1954, 1958 y 1959. Su palmarés se completa con cuatro FA Cup (1893, 1908, 1949 y 1960), dos Copas de la Liga (1974 y 1980) y cuatro Community Shield (1949, 1954, 1959 y 1960). Como vemos los años gloriosos de los wolves se comprenden entre finales del siglo XIX y los años 60. A partir de ahí el camino sería una constante bajada y subida de categorías. Una de las épocas más negras del equipo fue reciente. Entre 2012 y 2013 jugarían en la League One, la tercera división liguera. En 2018/19 volverían a competir en Premier League tras 6 temporadas. Su mayor rival histórico es con el West Bromwich Albion. Wolverhampton y West Bromwich son dos ciudades cercanas. En los 50, ambos clubes se disputaron muchos títulos nacionales lo que incrementó esa rivalidad. Los traspasos de jugadores de un equipo a otro fue otro detonante de uno de los derbis más potentes en el país, conocido por el derby de «Black Country». El Walsall FC también es uno de sus rivales por los mismos motivos que el anterior aunque no con tanta importancia.

Un «Black Country» del año 2001

La inversión de Fosun Internacional, empresa china propietaria, ha servido para volver a Europa. Pero también tiene su pasada en la conocida como Copa de la UEFA. En la primera edición de 1971/72, el Wolverhampton alcanzó la final contra el Tottenham Hotspur, eliminando por el camino a la Juventus de Turín. Los Spurs vencieron a sus rivales con el resultado global de 3-2. La final de la competición se disputaba antes a doble partido.

Cartel de la final de la Copa de la UEFA de 1972

La temporada fue propicia para ellos siendo séptimos en la clasificación con 59 puntos en Premier. Nuno formó una plantilla con un gran número de jugadores portugueses. Esta situación llevó a que adoptaran el nombre de Wolverão u Os Wolvinhos por la comunidad futbolera. El técnico luso tiene un esquema claro en la zona defensiva con tres centrales. Boly, Coady y Saïs son los titulares. La posición más débil de un equipo que tiende a ser ofensivo. Después son dos carrileros largos por las bandas con Doherty y Jonny Otto. Eso sí, en tareas defensivas ayudan también mucho. Bajo palos sin discusión, Rui Patricio.

Después, dependiendo del tipo de partido configura el centro del campo y la delantera. Un medio en el que no falta la presencia de Rubén Neves. Jugador indispensable en la salida de balón, con mucha calidad y buen golpeo siendo importante su incorporación en zona de tres cuartos de campo. João Moutinho es su acompañante habitual con características similares a Neves. Dendoncker es otra opción muy buena para mejorar en consistencia defensiva pero con buena llegada de segunda línea y con buen toque de pelota.

Nuno y Matt Doherty

La delantera suelen ser dos jugadores móviles como Diego Jota, Pedro Neto o Daniel Podence que acompañan al punta para asistir o alternar posiciones con el delantero centro. El desequilibrio es Adama Traoré. El canterano culé se ha encontrado con su mejor versión desde que juega en la élite. Potencia y velocidad lo hacen indicutible en la posición de extremo derecho para centrar y encarar al lateral contrario. Finalmente, cierra este once Raúl Jiménez. El mexicano encontró el sitio adecuado para desarrollar su juego móvil que no funcionó en el Atlético de Madrid. El atacante lleva 44 goles y 18 asistencias en 98 partidos con los ingleses. Un futbolista que hace más labores en el terreno de jugo y no solo rematar balones.

Adama Traoré junto a Raúl Jiménez

Los wolves demostraron en su partido contra Olympiacos su problema de jugar con dos medios. Calidad hay de sobra, pero al presionar su centro del campo tienen menos salidas. Este problema obliga a jugar en largo en muchas ocasiones y a perder muchos balones. El nexo de unión entre delantera y centro del campo son los carrileros pero solo si se meten hacía adentro y no se quedan anclados en banda. Una vez superan esa presión contraria, la creatividad de sus extremos y medias puntas, unidos a la movilidad ofensiva que tienen suelen volver locas a las defensas rivales. Si el juego se atasca, la solución es balón largo a Traoré para que luche por fuerza contra los defensores contrarios. La presión a la defensa también es una buena opción de buscarles las cosquillas. Sus zagueros no se manejan tan bien con los pies.

En definitiva, tenemos un equipo no habitual por Europa, con una historia interesante y el hambre de una manada de lobos para conseguir volver a sus exitosos orígenes.

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