cordon hace medio trabajo

La economía verdiblanca se ve gravemente afectada por las consecuencias de la pandemia, como otros tantos clubes, apostando por jugadores sin contrato y veteranos con pocas vistas al futuro.

El Real Betis Balompié tiene tres incorporaciones hasta la fecha para la próxima campaña. En situaciones normales, estos movimientos serían una buena noticia que significa el buen trabajo de la dirección deportiva antes del comienzo de la competición. Sin embargo, las arcas béticas no pasan por su mejor momento. Los hispalenses tienen una capacidad económica reducida por razones obvias. Las consecuencias de la pandemia del COVID-19, un curso más sin clasificación europea y un plantel que aún no ha acabado de arrancar.

Las mejores noticias parecían las llegadas de Antonio Cordón, como director deportivo, y Manuel Pellegrini, como entrenador del primer equipo. Hombres experimentados y con gran bagaje en sus respectivos puestos. Pero que quizás llegan tarde y en unas circunstancias nada favorables para la construcción de un nuevo proyecto. La apuesta de Rubi demostró los que muchos pensaban, demasiado arriesgada para un conjunto que aspira a luchar por competir en la Europa League.

El mercado depara, hasta el momento, sensaciones nada halagüeñas para el cuadro de Heliópolis. Jugadores a coste cero que finalizan contrato y muy veteranos. Más que un camino fiable se trata de una serie de parches para dar la sensación de que solucionan de verdad algo. Unos parches que son de papel. Es decir, sin perspectivas de futuro para futbolistas que sobrepasan la treintena. Ningún equipo puede renovarse con esa edad media. Las salidas tampoco dan muchas alegrías. El dinero dejado no es suficiente para contratar a verdaderos cimientos que puedan proyectar un plantel prometedor para más temporadas.

Además, los que dirigen esta obra no tienen demasiada fe en los jóvenes. Edgar o Robert González saldrán cedidos en busca de minutos pese a demostrar su capacidad para el primer equipo. Sobre todo el caso del primero que renovó con las expectativas altas para ahora marcharse en condición de préstamo. Y si no hay dinero para el gol, se le da una enésima oportunidad a Sanabria. Ni en Italia ni en el Betis se vieron mejorías en su juego. Pero así lo marcan las circunstancias.

Una parte de la responsabilidad está sobre el contexto que vivimos hoy en día, evidentemente. Pero la otra mitad recae sobre las espaldas de una directiva que jugó a las apuestas pensando en su triunfo más que en el posible riesgo y posterior fracaso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *