El rosarino no pudo contener la emoción en su adiós al club hispalense.

Llegó el día que ningún sevillista quería. Éver Banega se despide del Sevilla tras la consecución de la sexta Europa League, la tercera para el argentino. Aunque llegó sonriente a la sala de prensa, no pudo contener las lágrimas durante el acto. Junto a él, estuvo su familia, el presidente José Castro, el vicepresidente Del Nido Carrasco, el director deportivo Monchi y el entrandor, Julen Lopetegui.

Banega iniciaba su discurso dirigiéndose a la afición. «Queridos sevillistas. Llegó el momento de despedirme de todos ustedes, son muchos años disfrutando de todos. Me dieron la confianza para trabajar siempre con una sonrisa, para llevar a mi equipo a ganar cosas importantes», comenzaba diciendo.

«No olvidaré las UEFA que ganamos, hubo momentos buenos y no tan buenos, pero me enseñaron que darse por vencido estaba prohibido, me dejé todo en cada partido y sin guardarme nada», añadió. También tuvo palabras de agradecimiento al presidente y a Monchi, por la confianza depositada en él, así como a las técnicos con que ha tenido durante estos años.

El rosarino agradecía también a sus compañeros y a su familia por acompañarle durante esta etapa. Y, para finalizar, Banega dejaba su último mensaje como sevillista entre lágrimas. «Gracias por dejarme ser parte de tu historia. Allá donde vaya tienen un sevillista más. Hasta siempre mi Sevilla».

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