Los rojillos se impusieron con claridad a un Cádiz sin muchas ideas

Quince años después, el Cádiz regresaba a la élite del fútbol español. Sin embargo, el estreno fue amargo, ya que el Osasuna se llevó los tres puntos del Carranza, en un partido en el que los rojillos fueron superiores la mayor parte del tiempo. Álvaro Cervera no pudo estar en el banquillo para este primer partido debido a su positivo por coronavirus.

El Cádiz comenzaba con ganas, teniendo la primera ocasión el las botas de José Mari. Ambos equipos planteaban un juego directo, sin muchos toques y buscando llegar al área rápido. Los gaditanos, fieles a su estilo, comenzaron a dar el balón al Osasuna, esperando atrás su momento. Sin embargo, un fallo en la salida de balón, acababa convirtiéndose en el primero de los rojillos, tras una gran definición de Adrián López. Jarro de agua fría para los de Perera, después de solo diez minutos de juego.

Aun así, el Cádiz siguió con su idea inicial de juego, con balones largos hacía Negredo, que debutaba en partido oficial, y buscando la segunda jugada. Pombo tuvo la primera buena ocasión de los amarillos, pero su remate de primeras se le marchaba fuera. La respuesta de los visitantes llegó poco después, con un disparo raso de Nacho Vidal, que atrapaba David Gil.

El Osasuna seguía siendo muy superior y se acercaba al área cadista, sin llegar a finalizar jugadas. Al Cádiz parecía estar superándole la situación de debutar de nuevo en Primera, y no era capaz de generar peligro, ni combinando ni con el juego directo que tanto le funcionó en Segunda. Los de Pamplona intentaban controlar el juego, mientras que el Cádiz, con ganas pero sin precisión, lo intentó en el tramo final del primer tiempo.

El Cádiz regresaba de vestuarios con un cambio en su once, tras la entrada de Malbasic por Bodiger. Los gaditanos salieron con ganas y apretando a su rival, pero el Osasuna no sufría en estos primeros instantes de segunda parte. Perera cambiaba piezas, y sacaba al campo a Álex Fernández y a Jens Jonsson, para dar mayor presencia al centro del campo. Poco a poco, los cadistas iban ganando terreno y se iban acercando a la portería protegida por Sergio Herrera.

Salvi García tuvo una buena ocasión para el Cádiz, con un disparo desde la frontal que atrapaba el guardameta rojillo. Poco después, Pombo también se topaba con este último. La tendencia del partido había cambiado, el cuadro amarillo por fin se había soltado y comenzaba a buscar el empate. Pero cuando mejor estaba el Cádiz, un despiste de los cadistas propiciaba un balón prolongado en su área, que caía en los pies de Rubén García, y con un gran movimiento hacía el segundo, para casi sentenciar el encuentro.

En el tramo final, el Cádiz volvió a intentarlo con corazón, pero sin fuerza en las piernas y sin argumentos ofensivos claros, mientras que los navarros buscaban hacer el tercero a la contra, sin mucha precisión. Los gaditanos chocaron con la realidad de Primera División y los tres puntos se escaparon de la Tacita de Plata.

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