El equipo de Pellegrini no se vio con opciones en ningún momento de plantar cara al Getafe.

Derrota contundente del Betis en Getafe, donde, durante casi todo el encuentro, el equipo recordó al del año pasado. Sin generar nada en la parcela ofensiva, los defensas verdiblancos concedían demasiadas facilidades a los delanteros azulones, que solo necesitaron la primera mitad para sentenciar el partido.

Las novedades en el once de Pellegrini fueron la inclusión de Juanmi y Bartra en el lateral derecho para sustituir al sancionado Emerson. Montoya no entró en la convocatoria debido al positivo por Covid de una persona de su entorno. Como era previsible, el partido comenzaba con un alto nivel de intensidad por parte de ambos conjuntos. Ambos conjuntos además buscaban la portería rival, con juego directo y vertical, presionando al rival en campo contrario para intentar provocar la pérdida. Tanto Betis como Getafe pisaban campo contrario con facilidad pero sin mucho peligro en los primeros diez minutos.

Sin embargo, el equipo madrileño consiguió abrir la lata con un gol de media chilena de Ángel Rodríguez. El tanto fue anulado inicialmente por fuera de juego, pero el VAR mostró que Álex Moreno lo rompía. Como en la jornada anterior, los de Pellegrini tendrían que empezar a remar en contra muy pronto.

El gol dio más fuerza al Getafe, que comenzaba a verse superior, mientras que los verdiblancos no encontraban la manera de probar a David Soria. Tanto Canales como Fekir no estaban apareciendo demasiado en el partido y su equipo lo acusaba a la hora de atacar. Con este guion seguían pasando los minutos. Sin ocasiones, pero con un equipo azulón muy tranquilo y cómodo con el resultado, y un Betis inoperante en ataque.

Y con este escenario, acabó ocurriendo lo que se veía venir. Cucurella marcaba un golazo tras superar a Bartra, y aumentaba la distancia en el marcador al borde del minuto 40. Pero los de Bordalás, esta vez, olieron sangre y fueron al ataque, para que apenas tres minutos después, un robo de balón en el medio desembocará en el tercero de los locales, el segundo en la cuenta particular de Ángel. Tres tiros a puerta, tres goles encajados por los sevillanos. Con este resultado, llegó la primera ocasión del Betis al borde del descanso, en una falta lanzada por Canales que paraba Soria.

Los fantasmas del pasado habían vuelto a aparecer: muchas facilidades en defensa y nula capacidad en ataque. El partido necesitaba un cambio radical y, por qué no decirlo, un milagro, para que los de Heliópolis pudieran sacar algo del Coliseum. El técnico chileno cambiaba a Guido Rodríguez para dar entrada a Borja Iglesias, en busca de un gol que diera algo de vida a los suyos.

La realidad es que poco cambió en el inicio de la segunda mitad. El Betis seguía sin generar nada de peligro y el Geta pisaba área rival continuamente, superando a los defensores béticos sin muchos problemas. Pellegrini seguía moviendo fichas con las entradas de Ruibal y Paul, pero ninguno de ellos era capaz de cambiarle la cara a un equipo que ya parecía más pendiente del pitido final, en un día para olvidar.

Si el resultado no fuera suficiente, las noticias negativas no paraban de acumularse para Pellegrini. En menos de un minuto, Mandi veía dos tarjetas amarillas por dos faltas, una por un error propio y otra innecesaria en el centro del campo. El argelino se marchaba expulsado y se perderá el encuentro ante el Valencia. El partido, finiquitado desde hace mucho, dejaba al Getafe líder y al Betis entrando en una pequeña crisis, que tendrán que evitar que se alargue.

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