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El Granada se impone al Sevilla por la mínima. Los de Diego Martínez, con un hombre más durante la segunda mitad, fueron superiores.

Victoria del Granada para seguir sumando ante un Sevilla que se jugó con diez toda la segunda parte. La expulsión de Jordán acabó marcando el devenir de un partido que estuvo muy parejo en el primer tramo.

El Granada comenzó apretando, con algunos balones colgados al área que complicaban a la defensa del Sevilla. Esta conseguía despejar el peligro a duras penas, por lo que Bono no tenía que intervenir. La ocasión más destacada fue un disparo de Luis Milla que rechazaba un defensa. Con el paso de los minutos, el Sevilla se fue haciendo con la posesión. Pero los granadinos no estaban dispuestos a otorgar facilidades y presionaban al contrario.

La primera ocasión de cierto peligro de los de Lopetegui estuvo en la cabeza de Joan Jordán. Su remata se marchaba desviado. A partir de aquí, el partido entró en una fase de control, con ambos equipos sin conceder ocasiones. La lucha en el centro del campo era férrea y el partido se fue endureciendo con el paso de los minutos.

La primera parte solo tuvo noticias negativas para el Sevilla. La primera de ellas, la lesión de Escudero, que se lesionaba el sólo en la cadera. Acuña tenía que entrar en sustitución del vallisoletano. Aunque el Granada también fue castigado por las lesiones. Domingos Duarte se hacía daño en una caída, por lo que Diego Martínez se vio obligado a dar entrada a Vallejo.

Sin apenas ocasiones destacables en esta primera mitad, lo que de verdad la marcó ocurrió en el último minuto. Jordán veía una amarilla por un pisotón a Soldado en el centro del campo. Y, apenas un minuto después, el catalán derribaba a otro rival, ya sin balón, que le costaba la segunda amarilla y la expulsión. A los de Lopetegui les tocaría afrontar toda la segunda mitad con un hombre menos.

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Lopetegui daba entrada a Ocampos y a De Jong para intentar reconstruir al equipo. Pero, como era de esperar, el Granada, con uno más, se hizo con el control del balón. A los hispalenses nos les quedaba otra que esperar una oportunidad a la contra. De hecho, el Sevilla dio un susto a los granadinos, con un disparo de Munir al palo, aunque la jugada estaba anulada por fuera de juego.

A pesar de la superioridad numérica, los nazaríes no encontraban la manera de superar la muralla sevillista. Diego Martínez movía el banquillo, y los venezolanos Yangel Herrera y Darwin Machís entraban al partido. La entrada de Machís y su conexión con Foulquier en banda derecha comenzó a ser un problema para el Sevilla. Con un Munir fundido, Acuña se veía superado una y otra vez.

Bono salvó a su equipo con una buena parada a un remate de Antonio Puertas. Para intentar parar la sangría, Lopetegui sustituía a Munir por En-Nesiry. Pero Foulquier seguía apareciendo una y otra vez por esa banda derecha. A los granadinos les faltaba acertar en el último pase, porque el dominio era absoluto.

Martínez agotaba sus cambios, dando paso a Luis Suárez y Fede Vico. Y ya en el tramo final del partido, el Granada rompía la barrera. Foulquier, muy activo y participativo, encontraba a Yangel Herrera entrando desde la segunda línea. El venezolano se imponía a Diego Carlos en el salto y abría el marcador con un buen cabezazo.

En los últimos minutos, los hispalenses no ofrecieron respuesta ante la superioridad numérica de su rival. Además, el equipo nazarí se mostraba mucho más entero físicamente y controló el partido. Los de Diego Martínez acaban con la racha de 18 encuentros sin perder del Sevilla. Y demuestran que, otra temporada más, van a ser un equipo a tener en cuenta.

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