La Real Sociedad goleó al Betis en el Villamarín. Partido muy parejo en buena parte del encuentro, pero la efectividad visitante se impuso.

El Betis y la Real Sociedad se enfrentaban con la oportunidad de colocarse líderes. Pero fueron los vascos los que acabaron llevándose los tres punto de Sevilla, por un contundente cero a tres. El Betis, que no se vio inferior durante buena parte, acabó sucumbiendo debido a la falta de efectividad arriba y las facilidades atrás.

Ambos equipos, muy ofensivos, apenas necesitaron tiempo para dar sendos avisos a su rival. Primero fue Oyarzabal para los donostiarras, que estuvo a punto de cazar un balón en el área. Claudio Bravo estuvo atento, y repelió el balón. Poco tardó el Betis en responder, con un disparo de Tello que Remito tenía que enviar a córner.

Tras estos primeros avisos, el partido entró en una fase de equilibrio. Ambos conjuntos querían tener el control de la pelota. Durante estos minutos, las ocasiones no llegaban y ambos porteros estaban tranquilos. Fue la Real la que dio el susto, con un gol de Oyarzabal que, por fortuna para los de Pellegrini, arrancó en fuera de juego. El línea lo vio y acertó.

Los verdiblancos, lejos de achantarse por ese susto, comenzaron a encerrar a los donostiarras. Pero la falta de acierto en los últimos metros, permitía a los vascos aguantar y resistir los envites de los locales. Poco a poco, los de Imanol se sacudieron el dominio bético y el partido volvió a equilibrarse. De nuevo, un largo tramo del encuentro en el que las oportunidades de gol no llegaban.

Y, de nuevo, la Real volvió a avisar, esta vez con un disparo de William José. Con Bravo vencido, el delantero brasileño enviaba el balón fuera, cuando lo tenía todo a favor. Los visitantes habían creciendo poco a poco en este tramo final de primera mitad y, al final, obtuvieron su recompensa. El tercer miembro de su tridente ofensivo, Portu, remataba un centro perfecto de Oyarzabal. Bravo poco pudo hacer y el Betis se llevaba un gran jarro de agua fría al borde del descanso. Como en otras ocasiones esta temporada, los hispalenses recibían el primer golpe.

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Pellegrini sacaba a Borja Iglesias, desaparecido en la primera mitad, par dar entrada a Sanabria. Y el paraguayo, la primera que tuvo, la convirtió. Sin embargo, fue anulado por fuera de juego. El VAR entró en acción, para confirmar la posición ilegal. Sin embargo, la imagen mostraba que, de ser fuera de juego, lo era por muy pocos centímetros. La polémica ya estaba servida y el Betis volvía a sentirse perjudicado por el VAR.

La balanza seguía sin decantarse para ninguno de los equipos, en lo que a dominio del balón se refiere. El técnico chileno daba entrada a Loren y a William Carvalho, para intentar batir a Remiro. Sin embargo, ante un Betis que había dado un paso adelante en la presión, la Real Sociedad comenzaba a encontrar espacios. La zaga bética conseguía parar las posibles contras.

Si los béticos ya estaban suficientemente molestos con el VAR, aun quedaba más. En un lanzamiento a balón parado, un defensa donostiarra agarraba a Sanabria, por lo que los verdiblancos reclamaban la pena máxima. Desde el VAR, avisaron al colegiado para que revisara la jugada. Y tras una breve revisión, reafirmó su decisión inicial, no había penalti.

Los andaluces presionaban muy arriba a la Real, pero entorpecer su salida de balón. Sin embargo, no terminaba de resultar efectiva, y la Real conseguía librarse de ella. Y, al final, un gran pase de Silva hacía Isak, dejaba al sueco en el mano a mano ante Bravo. Para evitarlo, Bartra lo agarraba por detrás y Estrada Fernández pitaba el penalti sin dudarlo. El VAR revisó si existía fuera de juego, aunque no fue el caso. Oyarzabal se encargaba de transformarlo y casi dejar sentenciado el partido.

Las últimas balas de Pellegrini para intentar salvar el partido fueron Laínez y el debutante Juan Miranda. Con este resultado, la Real comenzó a ser más conservadora, juntando líneas. De esta forma, el cuadro txuriurdín no sufría, no concedía ocasiones. El Betis movía el balón de un lado a otro en tres cuartos, pero sin generar nada. Sus jugadores, muy estáticos, parecían ya darse por vencidos. De hecho, las pocas ocasiones que hubo en los últimos minutos del partido, eran para la Real.

Y al final, ocurrió lo que se estaba viendo venir. Los vascos agrandaron la herida con un golazo de Januzaj, ante una defensa bética completamente descompuesta. El único que parecía querer intentar algo por parte de los verdiblancos era Laínez, pero poco pudo hacer. Oportunidad de oro desaprovechada por el Betis y castigo muy duro, en un partido donde no salió nada.

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