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Duelo muy parejo entre el Cádiz y el Valladolid, pero en el que el juego vistoso brilló por su ausencia y ambos equipos pagaron la falta de gol

El Cádiz sigue sin sumar de tres en tres tras volver a empatar en Carranza, en esta ocasión ante el Valladolid. El partido, que hasta esta mañana estuvo en duda por el posible brote del cuadro gaditano, acabó sin goles. Ambos equipos lo intentaban pero sus armas demostraron ser insuficientes.

Salió avisando el equipo pucelano con un remate de Weissman al larguero tras una jugada enrevesada. Lo que quedaba claro es que el equipo visitante iba a llevar la iniciativa y el Cádiz se mantendría fiel a su estilo. Buscaban una y otra vez a Negredo, que en una de esas, también dio el primer aviso de los suyos.

Poco tardó en volver a avisar el equipo gaditano. Esta vez el otro delantero, el Choco Lozano, con un disparo que no salía con la potencia que quería y Masip conseguía atrapar. Estos avisos hicieron que el Valladolid diera un paso atrás, sin arriesgar, por lo que el juego en el centro del campo era casi inexistente. Juego directo de uno y otro lado.

El respeto que ambos equipos se estaban teniendo provocaba que los riesgos fueran mínimos. Por lo tanto, el partido se volvió aburrido, con poco juego y sin ocasiones de verdadero peligro. Partido al que nos tiene acostumbrados este Cádiz. Mucho balón largo, muchos centros al área, pero juego poco vistoso. Eso si, la igualdad entre ambos equipo era máxima y el empate, justo.

La segunda mitad comenzaba con el Valladolid de nuevo queriendo mandar. Pero la zaga cadista, impecable en los primeros cuarenta y cinco minutos, no permitía que hubiera ocasiones. Eso sí, de nuevo, la última ocasión clara de los andaluces quedaba ya lejos en el partido.

Como ocurrió en la mayor parte de la primera mitad, poca cosa destacable ocurría. Ambos entrenadores movieron el banquillo en busca de encontrar ese alguien diferencial que pudiera desatascar un partido que parecía condenado al 0-0. El partido amagaba con poder romperse, dando paso a un tenue rayo de esperanza para que el marcador se abriera.

Pero el cansancio ya empezaba a hacer mella en los jugadores. Se notaba especialmente en los atacantes, que ya no luchaban cada balón con la misma intensidad. Los espacios, aun así, iban apareciendo cada vez más. Había acercamientos de ambos equipos, no muy claros, pero ya se comenzaba a amenazar ambas porterías. Y probablemente, quien marcara primero, se llevaría los tres puntos.

Pero a pesar de los intentos, ambos equipos dejaron claro porque son dos de los menos goleadores de la competición. No hubo acierto por ninguna de las dos partes a pesar de los intentos y el empate a cero acabó siendo un resultado más que justo para lo poco que ofrecieron ambos conjuntos.

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