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Un Sevilla muy sólido y serio atrás aprovechó sus pocas ocasiones para llevarse los tres puntos ante un buen Eibar en Ipurua

El Sevilla volvió a demostrar su buen estado de forma actual tras vencer por 0-2 al Eibar. Una vez más, el equipo dirigido por Julen Lopetegui consiguió otra portería a cero muy trabajada, ya que el cuadro armero dispuso de muchas ocasiones. Ocampos, de penalti, y Jordán fueron los autores de los goles.

Como siempre hace cuando juega de local, el Eibar salió a presionar arriba. Una presión que incomodaba al Sevilla y que permitía a los armeros tener los primeros acercamientos tras robo de balón. Además, Lopetegui se vio obligado a realizar un cambio al minuto cinco, ya que Acuña no podía seguir.

Le costaba a los hispalenses salir jugando, ante un rival que presionaba con efectividad. En la primera salida más o menos limpia de los sevillistas, Dmitrovic arrollaba a En-Nesiry, señalando penalti el colegiado. Pero, este fue revisado en el VAR y finalmente, no pitado. Todo para que poco después, otra vez En-Nesiry, cayera en el área tras una patada de Pedro Bigas, que el árbitro, esta vez, no pitaba de primeras, pero si lo hacía tras ir a verlo al monitor del VAR. Ocampos era el encargado de lanzarlo y poner el 0-1 en Ipurua.

El dominio del encuentro lo tenía en su mayoría el equipo de Mendilibar. No tanto con la posesión, pero fieles a su estilo, robaban y avanzaban hacía la portería de Bono. El meta marroquí tuvo que realizar algunas intervenciones para evitar el empate. Y es que no estaba nada cómodo el Sevilla en el partido. El Eibar crecía y casi al borde del descanso, Kike García estrellaba un cabezazo en el poste. No merecía ir perdiendo al descanso el conjunto vasco.

Y es que el Eibar volvió a salir apretando en la segunda mitad en busca del empate. Acosaba al equipo andaluz, colgaba balones una y otra vez, obligando a la zaga sevillista a ponerse el mono de trabajo. Pero, la presión tan alta acabó pasándoles factura. Porque en una transición rápida del Sevilla tras superar esa presión, Aleix Vidal ponía un centro raso que Joan Jordán, con la puntera, ponía dentro de la portería de Dmitrovic.

A partir del segundo tanto, aunque el Eibar lo siguió intentando, teniendo algunas ocasiones en las que Bono seguía interviniendo, sus fuerzas habían disminuido considerablemente. Seguían presionando arriba, no les quedaba otra, pero ya no lo hacían con la misma eficacia. Los jugadores sevillistas ahora podían combinar, tener posesiones largas y hacer correr más aún a su rival.

Poco ocurrió más en el partido, ya que los vascos, más allá de alguna ocasión esporádica, ya no tenían ni las fuerzas ni la motivación para ir a buscar el empate. El Sevilla ya lo controlaba mediante la posesión, sin atacar ni probar fortuna en busca del tercero. Los tres puntos ya estaban encarrilados y se iban de viaje para Sevilla.

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