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La Real Sociedad ganó con facilidad a un pobre Cádiz, al que todo le salió del revés, incluyendo lesiones importantes, penaltis y expulsiones

Ya pasó en Carranza y se ha vuelto a repetir en el Reale Arena. La Real Sociedad goleó y ganó con mucha facilidad al Cádiz por 4-1. Oyarzabal e Isak, ambos por partida doble, fueron los goleadores donostiarras. Jairo hizo el tanto del honor. Otra noticia negativa para Cervera fue la lesión de Jens Jonsson.

No había sorpresas sobre como iba a transcurrir el partido. La Real tendría la posesión y llevaría las riendas. Los amarillos, a esperar atrás, defenderse e intentar sorprender. El más activo y que estaba poniendo en más apuros a Ledesma era Isak. El sueco estaba peleando todas y obligando al guardameta a intervenir varias veces en los primeros minutos.

No encajó un gol, pero casi dolió más que eso. Jonsson se tiraba al suelo tras el primer cuarto de hora. Se había roto, se cuerpo dijo basta y no podía continuar. Uno de los intocables en el once de Cervera tuvo que ser sustituido por Garrido. El plan de juego no cambiaba con uno u otro. El Cádiz estaba metido por completo en su campo y se defendía bien por el momento.

Se empezaron a acumular las malas noticias cuando en un córner botado por los donostiarras, el VAR avisaba al árbitro de una posible mano de Negredo. Una mano que la repetición mostraba que era clara y, por tanto, penalti. El propio jugador vallecano, con cara de circunstancias, reconocía que le había golpeado el balón, aunque involuntariamente, en el brazo. Oyarzabal convirtió la pena máxima.

La situación inversa ocurrió poco después y en el otro área. El Choco Lozano colgaba un balón que daba en el codo de Zubeldia y el colegiado lo señalaba de inmediato. Todo para que al final el VAR lo llamara de nuevo a revisar, viera que el brazo estaba pegado al cuerpo y revirtiera su decisión. No salía nada bien para el Cádiz.

Todavía quedaban más malas noticias en la primera mitad. Balón largo hacía Mikel Oyarzabal que en el cuerpo a cuerpo le gana la partida a Marcos Mauro. A partir de ahí, se planta en un mano a mano ante Ledesma, al que vuelve a batir, consiguiendo su doblete y aumentando la renta ante un Cádiz que volvía a mostrar su versión más pobre.

Casi encajó el tercero poco después, pero por fortuna para los gaditanos, Januzaj, con todo a favor, mandó el balón por encima del larguero. El Cádiz suplicaba por el descanso, pero este no llegaba. Y las cosas negativas se seguían acumulando. Una falta de Mauro, que al principio fue sólo amarilla, se volvió roja tras la revisión, otra vez, del VAR. Lesión, dos goles en contra, penalti anulado y expulsión. Primera mitad de pesadilla para los andaluces.

Pero con uno menos y 45 minutos por delante, los goles no iban a acabar. La posesión tenía un claro dueño. Y con el balón en su poder y un Cádiz hundido, Isak encontró el espacio entre los centrales para llegar hasta Ledesma y superarle. Partido que estaba ya más que acabado, donde la única incógnita que quedaba sería ver cuanto daño querría hacer la Real. Y parecía ser mucho, porque unos minutos después, el delantero sueco hacía el cuarto. Y todavía quedaba mucho por delante de sufrimiento para el Cádiz.

Al menos tuvo una mínima alegría el cuadro gaditano cuando Jairo sorprendía llegando desde atrás para marcar el gol del honor. A partir de aquí, las ocasiones de la Real seguían llegando, incluso se le anuló un gol por fuera de juego. Pero ya el ritmo de juego había bajado. Estaba todo decidido, no había necesidad de forzar más de la cuenta por parte de ninguno de los dos. Se repitió la historia de la Real con el Cádiz.

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