Tras un cambio de entrenador siempre hay un estímulo. No falla. El que juega porque ve peligrar el puesto y sabe que todo lo hecho hasta entonces le sirve de poco y el que no lo ha hecho porque entiende que con la cuenta a cero sus opciones vuelven a estar intactas. Son leyes naturales del fútbol y de cualquier puesto de trabajo. Pero hay más. La intensidad del primer entrenamiento, el once del estreno o los movimientos tácticos cuando se mide a un rival son escudriñados tratando de encontrar la ‘mano’ del nuevo míster en el equipo.

Así lo hicieron los recreativistas pegados al televisor en el duelo contra la Balompédica Linense. El choque de La Línea debía servir para analizar qué cambia el Recre con Calle. Parece que no demasiado. El técnico modificó más de medio equipo con respecto al choque anterior con el Algeciras. Podría parecer una revolución. La realidad es que ninguno de los movimientos que hizo fue libre. Todos respondieron a las circunstancias adversas del equipo albiazul.

Diego Jiménez, Matheus Santana, Chuli, Nauzet, David Alfonso y Alberto Quiles regresaron al once. Ninguno de ellos salió de inicio en el choque contra el Algeciras que liquidó a Claudio Barragán. De todos ellos, el único cambio no marcado por las circunstancias fue el de Nauzet por Yamaguchi. De hecho, el resto de futbolistas que salieron de ese once del Nuevo Mirador ni siquiera estuvieron en el banquillo contra la Balona.

Diego Jiménez recuperó el sitio en el centro de la defensa. La vuelta del capitán parecía cantada para el lateral. Tuvo que hacerlo como pareja de Valentín por la ausencia de Leal. No fue el único caso similar. Quiles lo hizo por José Carlos y Chuli por Alexander. Son los tres jugadores más demandados por el aficionado por su peso específico. El duelo no pudo despejar la duda del papel que habría jugado en condiciones normales o cómo Calle hubiese encajado todas esas piezas en su equipo.Las circunstancias se repitieron con Matheus por el lesionado Dani Molina y David Alfonso por Madrigal fueron más coyunturales, en cuanto que ambos, pese a la vitola con la que llegaron al Nuevo Colombino, no han sido competencia para sus sustituidos hasta la fecha, si bien quedó la duda de qué habría pasado si hubiesen estado todos disponibles.

Con apenas 72 horas entre partido y partido, ahora le toca a Calle afrontar el estreno en el Nuevo Colombino con todas las incógnitas por despejar. La recuperación de jugadores sancionados como Alexander permitirá comprobar qué papel les asigna el nuevo entrenador, así como demostrar si la apuesta que hizo en la La Línea de la Concepción fue real o marcada por las circunstancias.

Por David Niebla

Redactor del Sevilla FC

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