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El Cádiz, muchas jornadas después, se vuelve a encontrar con la victoria tras imponerse al Eibar en Carranza con un partido serio

Tras muchas dudas, tras mucho sufrimiento, en Carranza se volvió a ver una victoria local. El Cádiz se impuso por la mínima, 1 a 0, al Eibar. Se llevan los gaditanos un duelo directo de la zona baja de la tabla, lo que le permite conseguir margen con respecto a sus perseguidores. Negredo fue el autor del único tanto.

Ambos equipos, conocedores de lo que había en juego, no querían arriesgar nada. Pases seguros, defensas y líneas que no se adelantaban para no dar un paso en falso. Y mucho juego aéreo y directo. Ambos se tanteaban y el planteamiento estaba claro. Los pequeños detalles decidirían quien se llevaba los tres puntos.

El primer aviso lo dio el Eibar, con un remate de Enrich desviado. Poco después, el balear volvía a rematar y encontraba puerta. Pero el VAR entró de inmediato, para avisar al colegiado de una mano del delantero armero, que vio la amarilla. No valió el gol y Cervera podía respirar. Tras un breve aumento en el ritmo del partido, este volvió a decaer. Cero riesgos, cero errores. También hubo un gol anulado al Cádiz, de Salvi, por fuera de juego.

Ocurría poco en el partido debido al ritmo baja de este. Pero cuando se llegaba al tramo final de la primera mitad, apareció Álvaro Negredo en el segundo palo, tras un centro de Espino, para adelantar a los cadistas. Un gol que podía suponer la tan ansiada victoria y esos tres puntos tan necesitados. Pero quedaban 45 minutos por delante.

Ya en la segunda mitad, Bryan Gil tuvo la más clara de su equipo. El disparo del barbateño salió desviado por poco, por fortuna para el Cádiz. No tuvo tanta suerte poco después, cuando el colegiado señalaba un penalti favorable a los vascos por mano de Cala. Al lanzamiento fue Dmitrovic, que ya marcó uno ante el Atlético. Pero el otro guardameta, Ledesma, el que defendía su portero, adivinó sus intenciones y lo detuvo.

Respondió el Cádiz, y es que Negredo pudo sentenciar en un mano a mano ante el portero serbio. Lo intentó con una vaselina que se fue alta. Lo más positivo para el equipo cadista era que el Eibar no encontraba la manera de atacarle. Su defensa estaba haciendo una gran labor y Ledesma, más allá del penalti, no estaba teniendo que realizar grandes intervenciones.

Pudo sentenciar el Choco Lozano, que con todo a favor, la mandó a las nubes. Y no sólo una vez, sino que fueron hasta en dos ocasiones que el hondureño no fue capaz de finalizar con éxito.

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