Tras la derrota del Córdoba en la última jornada de la primera fase de Segunda B, hay que analizar el encuentro y la situación de Pablo Alfaro

Córdoba vive la resaca de uno de los días más tristes de la temporada. Durante más de media hora, el Córdoba estaba clasificado para la fase de ascenso a la Liga SmartBank. Con el 1-0 en el Arcángel y el momentáneo 0-0 del Jesús Navas, el equipo califa ocupaba la tercera plaza. En el minuto 85 llegó la noticia desde Sevilla. El filial sevillista anotó un gol que les daba el triunfo, con lo cual los blanquiverdes veían arrebatada su posición. El resto del encuentro en Córdoba es historia, una derrota más que dolorosa que en nada afectó a los de Pablo Alfaro pero sí a su rival.

Más allá del partido en sí, dónde, a mi parecer, el Córdoba fue bastante superior al filial bético, el ascenso no se iba a acontecer en el Arcángel. Un ascenso es muy difícil conseguirlo en la última jornada y dependiendo de terceros (Sevilla B). En mi opinión, hay que echar la vista atrás y ver en los partidos en los que se escapa el ascenso. Con el nuevo formato de Segunda B, las carreras son más cortas y el margen de error es mucho menor. Dos partidos cruciales dónde se escaparon puntos fueron los dos en casa, ante el Yeclano (0-1) y Granada B (1-1).

Pablo Alfaro debe continuar

Respecto a la polémica acerca de la posible destitución de Pablo Alfaro, o su no continuidad la próxima campaña, hay que otorgarle confianza. El planteamiento ante el Betis B fue sublime hasta la retirada por lesión de Del Moral. Con uno menos y con el gol encajado en el 90 por el portero rival (factor sorpresa porque está libre de marca), la balanza fue bética en el correcalles final.

Tácticamente, el 4-4-2 que se plantea de inicio, con la presión asfixiante en la salida de balón del rival es muy buena. Así se generan las primeras ocasiones del conjunto local. A raíz del gol, y en la segunda mitad, el sistema cambia. Mario Ortiz, que acompaña a Willy en la punta de ataque, da un paso atrás y se incrusta entre los centrocampistas. Las líneas se juntan y el Betis sufre para inquietar la meta rival, no había espacio material para poder triangular entre los futbolistas cordobesistas. A la contra, y con la entrada de Piovaccari para refrescar el ataque y tener una isla que se pelea con quien haga falta. Tuvo la sentencia el Córdoba con una jugada dónde Piova está a punto de hacerle el lío a tres defensas y anotar de no ser por Rebollo.

Como bien he dicho con anterioridad, el balón parado tampoco estaba siendo excesivamente peligroso en contra del Córdoba. Un marcaje mixto inhibía la pizarra de Ruano. Con un hombre menos y el portero rival en el área para rematar, los califas no fueron capaces de rechazar el balón como si habían hecho a lo largo del encuentro. El centro es una maravilla del futbolista del Betis que va justamente a la cabeza del único hombre libre de marca.

Con este breve análisis de la tragedia vivida en el día de ayer en Córdoba, solamente queda dar el apoyo y la confianza a Pablo Alfaro, que estoy seguro que puede formar un proyecto ambicioso con esta escasa plantilla que deberá dar un salto de calidad para lograr el objetivo el próximo año.

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