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El Granada perdió en la ida de cuartos de Europa League por 0-2 ante el Manchester United, pero realizando un partido muy notable

Iba a ser difícil e incluso acabó siendo más duro de lo que debía. El Granada cayó derrotado por 0-2 ante el Manchester United en la ida de los cuartos de final de Europa League. Un pequeño despiste atrás y un penalti muy riguroso fueron suficientes para dar ventaja a los «Red Devils» de cara al partido de vuelta.

Escuchó el pitido inicial y el Granada no lo dudó. Salió con la intensidad habitual, la que de verdad identifica al cuadro nazarí. Sin miedo al rival que tenía hoy en frente. Su idea era clara en ataque, juego rápido y buscar la portería de De Gea rápidamente, sin complicarse en exceso atrás. El United se iba haciendo poco a poco con la posesión, pero delante tenía un bloque muy bien ordenado que no estaba concediendo ninguna oportunidad.

Con espontáneo de por medio, el ritmo del partido bajó, con un Granada que se encontraba cómodo y que no tenía ningún miedo a salir a la contra para amenazar a los ingleses. Eran los minutos en los que los nazaríes se creían que podían hacer daño a su rival. Y en ese momento, con la jugada más sencilla, les cayó un jarro de agua fría. Balón largo de Lindelof hacía Rashford, que le gana la espalda a la defensa. Con un control exquisito, baja el balón, se planta ante Rui Silva y le bate por abajo.

Aun así, el gol pareció hacer el efecto contrario en los ánimos de los equipos. Porque el equipo rojiblanco no se hundió, y se decidió a acabar la primera mitad atacando. Por su parte, los británicos bajaron en intensidad y se veían superados. Yangel estrelló un balón en el larguero, en la ocasión más clara de los andaluces en la primera mitad. Se fue al descanso con por detrás, pero la imagen del Granada era la esperada. La de un equipo luchador.

Ya en la segunda mitad, los granadinos seguían intentando incomodar al United, llegando con velocidad al área rival. Este impulso fue decayendo con el paso de los minutos, conforme el cansancio comenzaba a hacer mella en los jugadores rojiblancos. Así, los «red devils» fueron acercándose cada vez más y más a la portería de Rui Silva, forzando muchos saques de esquina. Por fortuna, eso era lo máximo que conseguían, ya que no finalizaban las jugadas.

Con el bajón de intensidad del Granada, que aun así tuvo alguna que otra opción tras recuperar en campo contrario, los ingleses ralentizaron el juego, intentado esconder el balón y ganando segundos al reloj. El 0-1 era un resultado que daba lugar a soñar con una remontada. Pero un penalti más que riguroso de Eteki a Bruno Fernandes acababa convirtiéndose en el segundo de los ingleses. Casi lo paró Rui Silva, pero el balón acabó en el fondo de la red. Resultado demasiado duro para un Granada que compitió de tú a tú ante un histórico como el Manchester United.

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