El Linares Deportivo dio una lección de profesionalidad y de coraje en su triunfo ante el Algeciras. En una semana previa donde Alberto González sólo pudo entrenar con 6 hombres, donde 15 jugadores estaban superando la covid-19, donde se solicitó a la RFEF el aplazamiento por dos veces y ambas se lo denegaron, donde muchos futbolistas acabaron acalambrados y exhaustos, donde José Cruz despidió a su padre por la mañana y pidió jugar por la tarde, sin el capitán Rodri y sin el goleador Marc Mas, el equipo minero saltó al campo para medirse al campeón del Grupo IV-A y dejaron los 3 puntos en Linarejos.

Es el primero de los 3 partidos en una semana que decidirán buena parte de las aspiraciones de los azulillos y han empezado con una de esas victorias que tienen un valor especial en lo anímico. Este equipo es capaz de todo. De entrada, le ha quitado el segundo puesto de la tabla al Algeciras gracias a un espectacular trabajo de desgaste, de ambición, de creer en sí mismos, y que Chendo coronó con la guinda en forma de golazo de vaselina y de espaldas al arco.

Alberto González apostó por los 6 jugadores que habían estado libre de covid-19 y pudieron entrenar, haciendo algunos experimentos por necesidad como poner a Neto como interior derecho. Julio Gracia y Gabri formaron pareja inédita en la medular, muy bien ambos, especialmente el segundo como pivote.

Los mineros le arrebatan la segunda plaza al Algeciras, el miércoles van a San Fernando y el domingo a Sanlúcar

Los dos equipos salieron con ganas de marcar su territorio. En los primeros minutos, un disparo de Hugo Díaz desde la frontal se le fue arriba para el Linares y Razak salvó después un remate en el área pequeña de Ubis que olía a gol. Álex Barrera también lo intentó mandando el balón por encima del larguero y respondió Perejón dejando en el suelo a un defensa en el área y disparando raso, con poco ángulo, para que Guillermo Vallejo salvase el tanto minero.

Eso fue el primer cuarto de hora, un intercambio de golpes y buenas ocasiones. Muy destacado durante el encuentro el portero visitante, que en el 18 despejó un centro-chut muy peligroso de Perejón. Respondió Serrano, jugada en solitario desde la izquierda, disparo raso y Razak estuvo seguro.

Una de las mejores del Algeciras, antes del descanso, Romero y Ubis hicieron una pared en la frontal que acabó con disparo desde la media luna del primero y se le fue por encima de la cruceta. El Linares se iba a la caseta habiendo aguantado el tipo, jugando de tú a tú al campeón del otro subgrupo y en la grada estaba el temor de si el equipo aguantaría la exigencia física en la segunda mitad en un partido de ida y vuelta.

No sólo aguantaron, dominaron al Algeciras, con presión alta en algunos compases, y se llevaron el partido a su terreno. Nada más saltar al césped, Carnicer en el área disparó a bocajarro para obligar a Vallejo a hacer la parada de la tarde, el rechace le llegó a Neto y su disparo se estrelló en la misma cruceta de la escuadra.

En la siguiente, regate mágico de Canicer tras el control en el lateral, pase de la muerte al que no llegó Sanchidrián por poco. El Algeciras buscó las cosquillas a Hugo Díaz, Turillo tiró al césped al delantero mientras el árbitro no miraba, pero el colegiado sancionó a ambos y de paso a Carnicer.

Alberto González quiso refrescar el ataque con la entrada de Chendo, Toni y Peque por Hugo, Neto y Carnicer. Salva Ballesta respondió y metió a Canillas por Ubis, con molestias, y a Alcázar por Romera.

Siguió la crónica del partido con un remate de cabeza por cada bando, Gabri para los azulillos y Llinares por los rojiblancos, ambos en el área y en buena posición, ambos fuera. Pero entonces llegó el gol, en un balón largo que peleó Álex Peque con dos defensas, el balón quedó muerto cerca de Chendo, que estaba de espaldas a la portería, pero se inventó una vaselina al ver de reojo que el portero estaba lejos de la línea de gol. El balón describió una parábola perfecta, Linarejos estalló de alegría, de rabia contenida, y Chendo se fue a por José Cruz para dedicarle el gol.

Ballesta movió ficha metiendo a Yelko y Yago, mientras González buscó contención en los minutos finales con el central Morante por Gracia, ya estaba Lara también en el campo. Los azulillos seguían dominando. Peque con poco ángulo buscó una rosca al segundo palo que no entró por poco, después Toni puso un centro que Lara remató en el área raso y Vallejo atrapó por abajo.

El partido derivó a una secuencia de intentos desde fuera del área de los dos equipos, como si en lugar de fútbol fuese baloncesto y los goles valieran más de esa posición. Por el Algeciras un disparo en la frontal que se le fue fuera por poco a Turillo. Un robo de balón de Canillas a Morante y una acción de fuera a dentro en la media luna de Llinares que corrieron la misma suerte. Dani Sánchez por dos veces y Gabri también lo intentaron desde lejos y el balón no cogió dirección a puerta.

Así se consumió el tiempo y con el pitido final, las manos se fueron a la cabeza, increíble lo que había logrado el Linares en unas circunstancias tan adversas. José Cruz llorando en el césped, sus compañeros fueron a consolarle, había un Ángel en el cielo que estaba feliz de ver a su hijo ganar y cuajar un gran partido. Todo el Linares abrazado, todos unidos, como lo han estado toda la temporada. Este equipo puede conseguir lo que se proponga.

Hoy y mañana los entrenamientos serán suaves, prepararán la visita al Bahía Sur con vídeos, que las piernas descanses y se descarguen, porque el miércoles hay otra final en San Fernando.

Por David Niebla

Redactor del Sevilla FC

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *