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El Sevilla salió goleado de La Cerámica ante el Villarreal tras buen comienzo, para luego dejarse ir en el partido sin nada en juego

Menos mal que ya no se juega nada. El Sevilla se llevó la mayor goleada que ha sufrido esta temporada ante el Villarreal. Los castellonense, que se juegan la plaza europea, ganaron por 4-0, con un Hat trick de Carlos Bacca y otro tanto de Gerard Moreno. Eso sí, la gran novedad fue la presencia de público en las gradas de La Cerámica.

No salió del todo mal el cuadro hispalense al partido. Tuvieron algunas ocasiones, en las botas y en la cabeza de Luuk de Jong. De hecho, los primeros minutos estaban siendo claramente dominados por los sevillistas, que tenían más posesión y estaba atacando con claridad, generando ocasiones, al contrario que ocurría en otros partidos. Esto duró hasta que llegaría la pausa de hidratación.

Porque fue acabar esa pausa y en la primera que tuvo clara el Villarreal, fue para dentro. El autor, un exsevillista, Carlos Bacca. El colombiano remató un buen centro de Parejo ante el que Bono no pudo hacer más. Se intentó rehacer el equipo de Lopetegui, con otra buena ocasión de De Jong. Asenjo, muy atento, evitaba el empate. Acabó bien la primera mitad aun así el Sevilla, pero con una falta de acierto que le había condenado.

Pero ya a la segunda mitad, salió un Sevilla que se iba a dejar ir en el partido. Apenas pasaron un par de minutos cuando Bacca, de nuevo, hacía el segundo. Gerard Moreno, con mucho espacio, asistió a la perfección a su compañero, que luego superó a Bono con mucha clase. Para rematar y terminar de dar el partido por perdido, Diego Carlos vería la segunda amarilla, dejando a los andaluces con uno menos.

A partir de aquí, ya hubo poca historia. El Villarreal, con la ventaja en el marcador y un hombre más, era amo y señor del encuentro. Sometía al Sevilla, que no encontraba ni parecía interesado en encontrar la manera de responder y rehacerse. Después fue Gerard Moreno, que recibió, tuvo tiempo para levantar la cabeza y soltar un tiro cruzado que otra vez hacía que Bono tuviera que ir a recoger el balón al fondo de la portería. Era el tercero. Y no tenían intención los locales de bajar el ritmo. Querían más.

Otra vez tras la pausa de hidratación, marcaba Bacca. Esta vez, aprovechando un rechace de Bono, que había salido a intentar despejar un balón. Ni con el 4-0 paró el Villarreal, que quería más, mientras que el Sevilla, tímidamente, buscaba el gol del honor. Pero sin ganas ni muchas fuerzas, este no iba a llegar. Resultado más que justo tras lo visto después del primer gol de Bacca y, sobre todo, en la segunda mitad.

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