La derrota sufrida por el Covirán Granada este domingo (57-83) ante el Río Breogán, en el partido definitivo de la final por regresar a la Liga ACB, impidió que una ciudad que siempre ha estado muy ligada al deporte de la canasta pueda volver a tener un representante en la máxima categoría del baloncesto nacional una década después.

Justo diez años han pasado entre el descenso del CB Granada, en la temporada 2010-11, y el casi ascenso en la campaña actual, pero cedió ante el cuadro lucense en el último encuentro de la temporada para quedarse sin la única plaza que esta temporada permitía llegar a la Liga ACB desde la LEB Oro.

El Fundación CB Granada, que desde hace años está patrocinado por Covirán, puso en competición a su equipo sénior en la campaña 2012-13 justo tras la extinción por las deudas acumuladas del antiguo club, que entre 1996 y 2011 estuvo un total de doce campañas en la Liga ACB.

La nueva entidad, presidida por el empresario local Óscar Fernández-Arenas, tuvo que partir desde la Primera Nacional, logrando en seis años un total de tres ascensos para alcanzar la LEB Oro y quedándose este fin de semana a las puertas de subir por cuarta vez de categoría.

Tras dos buenas campañas en la segunda categoría nacional, en la tercera ha logrado estar más cerca que nunca de asaltar la Liga ACB pese a tener que afrontar un calendario diferente al habitual por la pandemia del coronavirus y viéndose al final perjudicado porque este curso sólo ha habido un ascenso en lugar de los dos habituales de pasadas campañas.

Ni las lesiones, alguna clave como la de Joan Pardina en el tramo final de la temporada; ni haber estado varias semanas sin competir en distintos tramos del curso por la covid-19, ni el hecho de medirse a rivales superiores han sido obstáculo para frenar durante el ejercicio a un Covirán Granada que sólo cedió al final ante el mayor potencial económico y deportivo del Río Breogán.

Para encontrar al principal artífice de la gran temporada y de la progresión en el tiempo de los granadinos hay que irse al banquillo, donde aparece un joven de 38 años llamado Pablo Pin que lleva nueve temporadas seguidas al frente del plantel.

El único técnico que ha tenido el equipo desde su creación ha sido él, ya que se hizo cargo del mismo en Primera Nacional y ha sido capaz de rozar la cima del baloncesto nacional.

La entidad ha ido creciendo en los últimos años a la vez que lo ha hecho su principal equipo, que se ha quedado esta vez con la miel en los labios, pero que la próxima temporada volverá a intentar el asalto a la máxima categoría.

Por David Niebla

Redactor del Sevilla FC

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