El Málaga CF tiene mucho adelantado con respecto a la temporada anterior. Manolo Gaspar ya no trabaja sobre un solar si no sobre una base medianamente sólida con piezas que ya han demostrado su valía. Ha conseguido algo importante para quien trata de crecer a medio plazo, mantener la columna vertebral de una temporada a otra.

Mantiene la estructura central casi al completo al portero titular, Dani Barrio (aunque llegará otro para discutirle el puesto); también al central más utilizado, Juande; ató al delantero más importante pese al hándicap de la lesión (también faltan fichajes ahí); y con la renovación de Jozabed logra mantener al trío del centro del campo sobre el que se cimentó el mejor momento de la temporada del conjunto blanquiazul.

Hace muchas temporadas que el Málaga no logra retener a su columna vertebral. Sin contar con el barrido de jugadores que supuso el ERE a la plantilla deportiva, un año antes habían salido Pau Torres, N’Diaye y Blanco Leschuk, que estuvieron de paso. Con el descenso también hubo salidas obligatorias como las ventas de En Nesyri y Recio más la marcha del portero Roberto.

Si se sigue remontando en el tiempo, se encuentran numerosos ejemplos de salidas. Unas mejores, otras peores. Unas obligadas, otras evitables, otras vinieron por caprichos puntuales o intereses diversos. Pero la cuestión es que el Málaga nunca o casi nunca ha logrado retener a todos los miembros del eje que va de un área a otra. Y no siempre se tiene capacidad para encontrar sustitutos y que no se note o se pueda compensar medianamente.

Volviendo al presente, está el asterisco de Luis Muñoz. El malagueño, uno de los capitanes y que se convirtió en el futbolista mejor pagado de la plantilla, tiene contrato hasta 2022. A Manolo Gaspar le encantaría poder mejorar sus condiciones y ampliar por más tiempo a Muñoz, pero la economía del club sigue en un estado precario.

Su final de temporada, donde se desató como mediapunta llegador y con gol de la mano de Pellicer, ha provocado que sea un hombre seguido por clubes de Primera y Segunda. La idea de la entidad de Martiricos sigue siendo la de no vender a ningún futbolista y remitir a las cláusulas de rescisión.

La pasada campaña eso se llevó a rajatabla en ambas ventanas de fichajes, pero habrá que ver si este verano se puede mantener igual de firme. También hay que tener muy en cuenta que a partir del 1 de enero el jugador ya sería libre de negociar y firmar por el equipo que quisiese.

Luis Muñoz, de cualquier manera, no ha dejado de reiterar cada vez que se le ha preguntado que su intención es la de seguir en el Málaga y, como poco, cumplir su contrato. Sin embargo, hay muchas variables que pueden provocar giros de guion.

Queda mucho verano, toca esperar. De momento, el Málaga mantiene intacta su columna vertebral y su pretensión es la de reforzarla más aún si cabe en cada una de las líneas.

Por David Niebla

Redactor del Sevilla FC

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