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El Cádiz se impuso al Atlético de Madrid en la tanda de penaltis (4-2), tras empatar en los 90 minutos reglamentarios y vuelve a ganar el Carranza

Noche de estreno para el Nuevo Mirandilla y del reencuentro de la afición cadista con su equipo. Y no pudo ser de mejor manera. El Cádiz se llevó el Trofeo Carranza tras imponerse al Atlético de Madrid en la tanda de penaltis por 4-2. En los 90 minutos reglamentarios, Carrasco puso por delante a los madrileños, y Alberto Perea, en el tramo final, igualó el choque.

Arrancó con ganas el Cádiz. Apenas en el primer minuto ya tuvo la primera oportunidad con un disparo al lateral de la portería de Akapo. El Atleti intentaba hacerse con la posesión para contrarrestar la intensidad con la que empezó el cuadro local, pero la presión alta de los amarillos era efectiva. La primera oportunidad de los colchoneros tuvo que ser a balón parado, en una falta botada por Lemar que se marchó fuera.

En estos primeros compases, el susto lo de Arzamendi y el paraguayo fue sustituido por precaución. La tuvo poco después el conjunto madrileño, con una ocasión de Borja Garcés, que envió el balón a las nubes. Replicaba el Cádiz con un disparo lejano de Espino que detenía Oblak. Era un partido de ritmo alto, de ida y vuelta y con ocasiones en ambas áreas. El Cádiz se pudo adelantar, pero primero Negredo no remató bien y luego Alarcón no llegó por poco al balón suelto en una buena posición de disparo.

En ese intercambio, surgió la calidad diferencial de algunos jugadores del Atlético. En este caso, fue Ferreira Carrasco, que con una buena maniobra se libera de un defensa y luego remata con potencia para adelantar a los visitantes. Con ese resultado se llegaba al descanso, con una igualdad máxima en el juego pero en la que un destello de calidad desequilibraba la balanza.

El ritmo en el inicio de la segunda mitad no tuvo nada que ver con el de la primera. Un juego mucho más lento, en el que no se veían tantas ocasiones como en el primer tiempo. Con el paso de los minutos, los gaditanos empezaron a ganar terreno y a acercarse cada vez más a la portería de Oblak. Y aunque no llegaban a probar al esloveno, en un centro lateral, el canterano colchonero Alberto tenía que sacar el balón bajo palos.

Se venía arriba la afición en el Nuevo Mirandilla cuando poco después el portero si que tuvo que realizar una gran parada. Estaban asediando los suyos en busca del empate. Y es que no sería la primera gran intervención del esloveno, que tenía que salvar a los suyos en más de una ocasión otro partido más. Pero finalmente, la insistencia del Cádiz obtuvo su recompensa. Un gran disparo de Alberto Perea tras una jugada individual batía por fin a Oblak.

Apenas quedaba tiempo y los intentos eran muy tímidos. Todo se iba a decidir en los penaltis. Y se puso muy de cara para el Cádiz rápidamente, ya que José Mari marcaba el primer lanzamiento cadista, mientras que David Gil paraba el penalti de Saúl. Carcelero también marcaba y Kondogbia hacía la propio. Tercera ronda y de nuevo, Akapo y Arias anotaban sus lanzamientos. Ya en la cuarta, Chapela ponía el cuarto tanto para el Cádiz, pero Giuliano Simeone tiraba fuera. Ganaba el Cádiz el Trofeo Carranza muchas ediciones después y cerraba un reencuentro con su afición inmejorable.

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