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El Granada se impuso con claridad al Málaga por 3-1 en su reencuentro con la afición en Los Cármenes y se lleva el Trofeo Ciudad de Granada

Volvía la afición a Los Cármenes y lo hizo de la mejor manera. El Granada se impuso al Málaga por un claro 3-1 y se proclamó campeón del Trofeo Ciudad de Granada. Los nazaríes fueron superiores de principio a fin, ante un conjunto malagueño que jugó con muchos canteranos.

El marcador toco poco en moverse. En un córner botado por Luis Milla, Domingos Duarte peinaba en el primer palo y el recién llegado Luis Abram hacía el primer gol de la tarde. Pero los chavales del conjunto blanquiazul querían dar la talla y ganarse minutos. Así lo demostraron no viniéndose abajo con el tanto y empatando unos minutos después. Fue también a balón parado, en este caso una falta lateral, en la que una jugada confusa acabó con el tanto de Alberto Quintana.

El ritmo del partido era muy elevado, clara muestra de que estamos en el tramo final de pretemporada y el nivel físico ya está casi al tope. Los nazaríes imponían su mayor categoría, teniendo el dominio del partido, pero los malacitanos aguantaban atrás. Siempre que tenían la oportunidad, intentaban sorprender con transiciones rápidas. Pero en una contra del Granada, la defensa daba mucho espacio a Luis Milla, que sacaba un derechazo hacia la escuadra de la portería blanquiazul. La intensidad del partido no se redujo, aunque ya no se volvieron a ver más goles en una entretenida primera mitad. Eso sí, los rojiblancos lo intentaron en varias ocasiones

Y de la misma forma volvieron tras el descanso, con un disparo de Montoro buscando el tercero. Al Málaga cada vez le costaba más, y en otra contra, acabó encajando el tercer gol. Contra dirigida por Luis Milla, que ha vuelto a gran nivel, que se la da a Luis Suárez para que este encuentre a Puertas. Este último, con una gran vaselina, superaba al guardameta rival.

El partido estaba totalmente dominado por el cuadro local, mientras que el Málaga seguía tratando de resistir como podía, con un once plagado de canteranos. La afición granadina disfrutaba con el recital de los suyos, que se volcaban al ataque en busca del cuarto tanto. Sin embargo, ya en los últimos minutos, bajaron el ritmo, ya esperando el pitido final, para cerrar una pretemporada con buenas sensaciones.

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