El Carpena recuperó la alegría y la sonrisa. Casi 4.000 gargantas cambiaron el frío decorado por una fiesta y disfrutaron de la primera victoria de la temporada del Unicaja. Se celebra la progresiva vuelta a la normalidad y el equipo malagueño aterrizó en ella con un buen triunfo (91-79). Hubo que picar piedra, pero ya no se escapa. El Obradoiro, siempre combativo, no desconectó hasta el pitido. Imperial Jaime Fernández, en el camino para recuperar su mejor nivel en Málaga. Desbordante e indetectable terminó con 22 puntos y siete asistencias. Lo hizo casi todo en un día donde faltaba Brizuela. Notable tarde también para Bouteille, al que Katsikaris quiere repatriar para la causa. Por delante, la primera cuesta, Tenerife y Gran Canaria.

De entrada Jaime Fernández le daba la bienvenida a la liga a Zubriggen, en una pasarela de espinas. Dos robos y dos canastas a placer hacían saltar por los aires la paciencia de Moncho Fernández, que lo mandaba al banco. Luego mostraría mejor cara. Con Hobbs, novato también en España pero con mil tiros, los gallegos eran otros. El baloncesto fluía y eran varios los ejecutores. La Marea Verde, por fin de vuelta y con gasolina para rato, notaba que era momento de empujar. El 8-14 daba síntomas de por donde iba el duelo. Volvían rápido los malagueños, que no encontraban la fórmula para detener al interesante Ellenson, que ya sumaba 10 puntos (19-19). Los de Fotis Katsikaris habían cortado la vía de agua atrás y Jaime regresaba al parqué. Y como en Vilagarcía de Arousa hace una semana percutía sin cesar. Nueve puntos, con absoluto protagonismo en el ataque cajista, abría la primera brecha importante (37-28). El madrileño estaba con chispa, eléctrico. Sacaba el catálogo y hacía daño de varias formas. Como base, como escolta. Si consigue establecerse en estas alturas el Unicaja dará un salto evidente. Moncho lo paraba en dos ocasiones, pero los malagueños habían encontrado la vía. Ahora era Eric el que reivindicaba una mala primera rotación con un par de canastas. El factor Ellenson se había casi apagado. Francis Alonso, con un triple pasado el medio campo sobre la bocina, el que ponía la máxima al descanso (49-35). Aunque es pronto, se medía desde ya el colmillo de este Unicaja. Parecía afilado. Dos triples de Cole y Bouteille nada más saltar a pista disparaban la ventaja (55-35). Era el momento para romper el partido. Lo cazó Moncho Fernández, que lo paró. Y tocó la tecla adecuada. Con lo que tenía, no le sobraba nada, el Obradoiro se agarraba. Viny Okouo, que está en un buen sitio para crecer, metía varias canastas para recortar (57-43). Cole levantaba la mano y dejaba un triple en un momento necesario y regalaba dos puntos a Eric. Su experiencia le deba hacer salir en estos instantes. Pero los gallegos seguían metidos, poco a poco recortando. Álex Suárez bajaba la diferencia de 10 (67-58). Y ahí apareció con el estoque Jaime Fernández. Él abrió hueco y él le echó el lazo a la primera victoria de la temporada. Ilusiona verlo con esta confianza, con este nivel y sano. El madrileño es el trampolín. Anotaba una canasta, después un triple, le cedía una en bandeja a Nzosa y metía un fade away. Y partido al saco. El Carpena, con casi 4.000 espectadores y un gran ambiente, vibraba mucho tiempo después. A gritos de MVP y con un aplauso unánime de pie se le agradecía esta exhibición. Hubo que bajar al barro en los segundos finales porque el Obradoiro siguió picando piedra. Bouteille, acertado y aportando más allá, tuvo que cerrarlo de nuevo. Un buen punto de partida del Unicaja, que ya tiene la primera en el zurrón. Una alegría antes del primer puerto de montaña de la 2021/22.

Por David Niebla

Nacido en Sevilla, llevaba toda mi vida soñando con ser Periodista, ahora que puedo decir con orgullo que lo soy, trabajo cada día para ser el mejor de todos. Coordinador de "El Diario Deportes" y Presentador en Onda Corazón Radio Televisión

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