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El Sevilla sumó su segundo empate consecutivo en la Champions League, esta vez en casa del Wolfsburgo, gracias a un penalti pitado por el VAR

Empate que pudo ser una derrota o una victoria al final. El Sevilla y el Wolfsburgo finalizaron 1-1, sumando ambos segundo punto en esta Champions, aunque ambos pudieron haberse llevado el partido. Se adelantaron los alemanes, pudieron poner el 2-0, pero Bono salvó a los hispalenses. Luego, un penalti señalado por el VAR, sirvió para que Rakitic empatará. Y ya en el descuento, el Papu estrelló un balón en el palo que podría haber dado la victoria a los rojiblancos.

Comenzó el equipo alemán presionando mucho, intentando hacer sentir al Sevilla incómodo. Porque el plan de los de Lopetegui era el de siempre, tener la posesión y controlar el partido a partír de ahí. Un plan que tenía que ser ejecutado con mucho cuidado ante este rival, pues a a la mínima oportunidad los jugadores de ataque salían veloces hacía la portería de Bono.

Conforme fueron pasando los minutos, los hispalenses eran capaces de relajar el ritmo e incluso acercarse de vez en cuando a la portería rival. Y además, los alemanes apenas generaban peligro. El peligro principalmente podía llegar en las jugadas a balón parado. Pero la zaga sevillista, mostrando estar totalmente concentrada, no permitía ningún remate hacía portería.

La igualdad entre ambos conjuntos estaba siendo la gran protagonista del encuentro. Aunque el Sevilla tenía la posesión, no terminaba de generar peligro claro en la portería rival. Pero el Wolfsburgo tampoco, por lo que no sólo faltaron los goles en esta primera mitad, sino las ocasiones de verdadero peligro. Un partido que, de seguir así en la segunda mitad, se acabaría decidiendo por detalles.

El gol, tanto echado en falta en la primera mitad, apareció en la segunda. Pero lo hizo en la portería de Bono. Era el primer acercamiento de peligro, con un centro desde la derecha que recorre todo el área, Navas la intenta despejar, pero deja el balón muerto en la frontal de área pequeña para Steffen. Y desde esa posición, el del Wolfsburgo, muy liberado, hacía el primero.

El Sevilla ahora no tenía otra opción que llevar toda la iniciativa. Y arriesgar más, lo que conllevaba dejar más espacios a la espalda, algo con lo que el equipo alemán se sentía cómodo. De hecho, en una de esas, Weghorst se plantaba ante Bono, que esta vez hacía una parada salvadora, que mantenía a los hispalenses dentro del partido. Lopetegui metía atacantes para buscar el gol, entre ellos el canterano Iván Romero y a Munir, que disputaba sus primeros minutos de la temporada.

Se iba volcando el equipo de Lopetegui, mientras que el Wolfsburgo iba durmiendo el partido. Pisaba área continuamente el equipo sevillista, pero la zaga despejaba todos los disparos y el guardameta atrapaba los centros. Las oportunidades se iban acabando y los minutos pasando, hasta que en una jugada, el árbitro fue llamado a revisar una jugada en el VAR. Una jugada en la que Guilavogui despeja el balón, pero luego impacta con la plancha en la pierna de Lamela. Tras revisar la jugada, el colegiado señalaba la pena máxima, enseñaba amarilla al francés, que ya tenía una, y dejaba al Wolfsburgo con 10. Luego, Rakitic marcaba el penalti y empataba el choque.

Y aunque quedaba poco, con la superioridad numérica, los andaluces iban ahora a por la victoria. El segundo gol casi llega sin querer, con un centro del Papu, que no toca nadie, que el portero no ve venir y que se estrella en el palo. Siguió insistiendo, pero ya sin fortuna, para un empate del Sevilla ante el Wolfsburgo, que al final incluso supo a poco.

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