Dio indicios de dudas en Alemania y este domingo ratificó en Granada que queda mucho por engrasar en la máquina. Plantilla hay de sobra, pero las piezas parecen deambular sin ton ni son por el césped. Lopetegui no da con con la tecla y el Sevilla FC se ha vuelto previsible, plano y, por momentos, preocupante. La primera derrota de la temporada ha llegado en el Nuevo Los Cámernes frente a un equipo que todavía no había ganado y cuyo entrenador, Robert Moreno, estaba más fuera que dentro. Lo peor es que el único gol del partido llegó en el minuto 24, por obra de Rochina, y con un mundo por delante ante el que el Sevilla no supo reaccionar ni imponerse. Viene el parón. Lopetegui ha de analizar muchas cosas.De salida, el equipo sevillista registró un cambio por línea respecto al que empató en Wolfsburgo (1-1) en la jornada de Champions. Montiel reemplazó al capitán Navas en el lateral diestro, mientras que Rakitic regresó al centro del campo para acompañar a Jordán y Fernando. La otra gran novedad fue la de Lamela en el frente ofensivo. El argentino desplazó a Suso a la izquierda, aunque a la media hora se intercambiaron los papeles. No funcionó. El gaditano fue una sombra en un lado y otro. Lamela también acabó desesperado y sustituido. Arriba, Rafa Mir ejerció como referencia ante la ausencia del lesionado En-Nesyri. Se perdió en una isla de camisetas rojiblancas del Granada. Los sacrificados por las rotaciones fueron esta vez Ocampos y Papu Gómez, si bien ambos tuvieron minutos en la segunda parte, en la lucha a contracorriente de todo el equipo por evitar un naufragio seguro.Ante un adversario tan necesitado como el Granada, se esperaba de todo menos comodidades y paseos militares en la capital nazarí. Y así fue de inicio. La puesta en escena de los sevillistas resultó espesa, con serias difilcutades para hilvanar la salida del balón. Los locales, muy físicos e intensos, obligando en todo momento a la pareja de centrales Koundé-Diego Carlos a extremar las vigilancias. Cualquier despiste ante el enérgico Luis Suárez y sus socios de ataque olía a tragedia.La primera mitad del Sevilla fue exasperante. Lopetegui se desgañitó, corrigiendo continuamente a los suyos desde la banda. No le gustó nada lo que vio. Su equipo no consiguió estirarse algo hasta pasado el cuarto de hora, por medio de un disparo de Suso que apenas puso en aprietos al meta portugués Maximiano. Algo es algo… extremadamente insuficiente.Ni Rakitic ni Jordán evitaron en la zona ancha que el Sevilla se resquebrajara en dos. El Granada, por contra, nunca perdió el bloque y creció con fe hasta obtener su premio. En un mal despeje al centro de Diego Carlos, apareció Rochina y se sacó un zurdazo letal desde fuera del área que transformó en el 1-0. Golazo del centrocampista de Sagunto. Bono no vio salir el balón entre la nube de jugadores y reaccionó tarde.De ahí al intermedio, la reacción del Sevilla no fue todo lo contundente que demandaba el escenario. Pudo empatar en una jugada ensayada a balón parado. La peinada de Koundé hacia su socio Diego Carlos la cabeceó el brasileño a las nubes con todo a favor, dentro del área pequeña de Maximiano. Fue la más clara. Tampoco afinaron la puntería en sendas llegadas Fernando y Jordán, ya al borde del descanso.La charla de Lopetegui en el vestuario tuvo que superar la calificación de reprimenda. Mosqueo importante del vasco. Tenía que pulsar teclas, corregir. Así, en la reanudación, el entrenador del Sevilla FC intentó agitar a los suyos con un triple cambio. Entraron Jesús Navas, Papu y Munir y se marcharon Montiel, Jordán y Suso. Los dos últimos estuvieron realmente apagados en la gris noche de Granada.Lo primero que recibió el Sevilla fue el susto de otro gol local, por fortuna bien anulado a Soro, en clarísimo fuera de juego. A partir de este instante, el Granada tocó retirada, entregó el balón por completo al Sevilla y montó el fortín atrás para defender su exigua pero valiosa renta. Ni siquiera probó a la contra. Todo a una carta, la descaradamente defensiva.En el tramo final, con el anfitrión invitando a ello, se volcó el Sevilla, que disfrutó de varias ocasiones para nivelar la contienda. Munir desperdició una clarísima que abortó el atento Maximiano, Koundé también acarició el gol con la testa y luego fue Papu el que estuvo a punto de bailar. Pero todo terminó mal. Con la primera derrota de la temporada y con Diego Carlos expulsado al ver la segunda amarilla en el descuento.

Por David Niebla

Nacido en Sevilla, llevaba toda mi vida soñando con ser Periodista, ahora que puedo decir con orgullo que lo soy, trabajo cada día para ser el mejor de todos. Coordinador de "El Diario Deportes" y Presentador en Onda Corazón Radio Televisión

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