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El Betis cumplió en su compromiso ante el Ferencvaros, imponiéndose con solvencia, y viajará a Glasgow sin ninguna presión

El Betis, como hizo en Elche, salió como tenía que hacerlo. Intenso y dominador. Y como en el partido anterior, encontró su recompensa muy pronto. Era apenas el minuto cinco cuando Cristián Tello hacía el primero de la noche tras una buena jugada en banda derecha entre Joaquín y Bellerín. Un gol que ya ponía muy de cara el partido, que ahora los verdiblancos podían optar por controlar con la posesión.

Aun así, los húngaros, con nada que perder, salían al ataque con velocidad, dando un susto con un disparo Mmaee que se marchó fuera por muy poco. Pero el Betis supo apaciguar este momento de ataque de los visitantes, dormir el partido mediante el balón y, desde ese momento, el Ferencvaros apenas volvió a acercarse a la portería de Claudio Bravo. El Betis tampoco atacaba con insistencia y movía el balón con paciencia. Cuando podía, avisaba, como en un intento de Canales que se iba desviado.

Pero el Ferencvaros se resistía a ser sometido y no se conformaba con ese guion de partido. Intentaba salir al ataque, pero un Betis muy bien plantado y sólido atrás no permitía que llegaran ocasiones de peligro. Y el verdadero peligro seguía llegando en el otro lado, ahora con dos opciones casi seguidas para Borja Iglesias que no conseguía materializar. El resultado se seguía quedando corto, pero el Betis tenía otra parte para sentenciar el encuentro y evitar sustos.

Y así fue, porque, otra vez al poco del pitido del árbitro, los sevillanos hacían el segundo. De nuevo jugada por banda derecha entre Joaquín y Bellerín, finalizando esta vez Sergio Canales. El cántabro se sacaba un disparo que el guardameta solo podía mirar y luego recoger el balón del fondo de la red. Respiraba el Betis, encarrilaba el choque, y ahora tocaba también estar pendiente de que ocurría en Leverkusen.

Ese gol ya terminó de hundir al Ferencvaros, que ya apenas era capaz de salir de atrás y, ahora si, era asediado continuamente por los béticos. Las ocasiones llegaban una detrás de otra, con intentos de Tello, Canales y Borja Iglesias de nuevo. Y sin sufrir en defensa. La noticia negativa fue la sustitución de Claudio Bravo por Rui Silva. El chileno fue sustituido por molestias musculares ante las que Pellegrini prefirió no arriesgar.

Los minutos finales, el Betis siguió atacando. Era prácticamente el único equipo sobre el césped del Benito Villamarín. La mejor noticia, que el Leverkusen fue capaz de ganar al Celtic, por 3-2. Los de Pellegrini no se jugarán en Glasgow nada, pero no podrán ser primeros de grupo.

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