La primera plantilla blanquiazul se ha mudado al lado de tráfico en la última semana de noviembre. El césped de la Rosaleda tiene que estar apunto para el invierno que se avecina. Los de José Alberto entrenaron ayer y hoy en los campos de la federación para afrontar el importante partido fuera de casa ante el Burgos. El cuadro blanquiazul tendrá cuatro sesiones de entrenamiento a las 10:30 de la mañana.

El templo malaguista va a estar cuidado al detalle por profesionales. «Tiene un peor aspecto de lo que luego realmente está. Un color amarillo, que parece regular a tramos, pero está firme. No está como estamos acostumbrados y a todos nos preocupa. Después del partido ante Las Palmas se va a volver a cambiar», declaraba el entrenador malaguista en la rueda de prensa el viernes pasado.

La entidad aprovecha que no se juegan en casa dos semanas después del partido contra los canarios. Solo habrá una renovación del tapete y no un cambio total como se esperaba. El próximo partido que volverá a lucir el césped en buen estado será contra el Amorebieta el 5 de diciembre. Antes de esto, el Málaga jugará en Copa del Rey frente al Peña Sport en el Plantío el jueves 2 del mes que se aproxima.

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