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El Granada sacó un punto de San Mamés ante el Athletic, remontando primero y recibiendo el empate definitivo en una jugada desafortunada

Punto firmado por la mala fortuna. El Granada empató en San Mamés ante el Athletic por 2-2. Los locales se adelantaron pronto tras un error de Montoro, pero los granadinos se levantaron y remontaron el partido antes del descanso. Ya en la segunda parte, con el equipo cómodo en el partido y sin sufrir, una jugada rocambolesca y muy desafortunada selló el empate definitivo.

No había un claro dominador del partido en los primeros minutos, pero la mayor parte del juego transcurría en campo del Granada. El Athletic presionaba muy arriba y los nazaríes no tenían más opción que jugar en largo. Y los leones son especialistas en castigar los errores del contrario. Así ocurrió la primera vez que se equivocaba en zona delicada un jugador nazarí. Fue Montoro quien perdió la pelota en la frontal de su propio área, y a partir de ahí, un simple pase atrás de Muniaín lo remató Raúl García lejos del alcance de Maximiano.

El tanto dio todavía más fuerzas a los locales, que ahora sí, se hacían con el control del partido. Los granadinos intentaban salir como podían, pero la pelota apenas les duraba unos segundos en su poder. Con ese panorama, se antojaba complicado que llegara el empate. Pero igual que un error les costó un gol, un error del Athletic les dio la igualada. Recuperación en el centro del campo, Darwin Machís encara a su defensor, se perfila y con un disparo raso cruzado bate a Unai Simón.

Y de la misma manera que el gol de Raúl García hizo que el Athletic creciera, el de Machís sirvió para que el Granada ahora empezará a ser mejor. Porque ahora sí empezaba a pisar campo contrario con frecuencia y a tener el balón en su poder mucho más tiempo. Sólo necesito una segunda ocasión para remontar el partido. Fue en una contra que condujo Machís, quien se fue quedando sin opciones. Trató de sacar un disparo desde el borde del área, rebotando el balón en varios defensas y cayéndole a Jorge Molina justo delante del guardameta vasco. En esa situación, el veterano delantero nazarí no perdonó y dio la vuelta al partido. Desde el gol hasta que llegó el descanso, no hubo más ocasiones destacadas en ningún área. El Granada volvía a mostrar, hasta el momento, esa versión en la que nunca se va del partido.

La segunda mitad, como la primera, comenzó sin un claro dominador del encuentro. Aunque el Athletic, por la necesidad de remontar el partido, practicaba un juego más ofensivo. Aun así, las ocasiones claras no llegaban, aunque hubo dos acciones que, aparentemente sin peligro, estuvieron muy cerca de acabar en gol. Primero una volea muy lejana de Raúl García que se estrellaba en el larguero. Y la respuesta en la otra portería fue un centro de Luis Suárez que se envenenó y también se estrelló en el travesaño.

Menos fortuna estaba teniendo el Granada con las lesiones. Si ya eran varios los jugadores que se quedaron fuera por lesión, en este partido cayeron tres. En la primera parte había caído Germán Sánchez. Y en la segunda cayeron Darwin Machís y Rubén Rochina. Este último tenía que ser retirado en camilla incluso. Aun así, los jugadores nazaríes seguían aguantando y Maximiano, que no había tenido mucho trabajo hasta el momento en la segunda mitad, realizó una intervención espectacular para repeler un tiro de Zarraga.

Pero toda esa resistencia acabó siendo en vano por una jugada muy desafortunada. En un balón largo, Iñaki Williams se planta ante Maximiano y consigue que el balón lo supere. La pelota va muy lenta hacía la portería, el canterano del Granada, Torrente, intenta llegar pero resbala. Sin embargo, aparece Abram para sacar la pelota en la línea de gol, pero con la mala fortuna de que esta rebota en su compañero, todavía en el suelo. Ahí aparece Muniaín, que con toda la portería para él, la estrella en el palo. Y entonces, el balón le rebota a Maximiano, que llegaba a intentar atrapar el balón, vuelve a rebotar en Torrente y acaba dentro de la portería. Jugada rocambolesca que acaba poniendo el 2-2.

Después de encajar ese gol, el Athletic quería más y se iba en busca de los tres puntos, y el Granada, por su parte, daba por bueno el empate y ya optaba por intentar aguantar los minutos restantes. Y no lo hacía mal, puesto que los vascos intentaban una y otra vez centros al área, pero que no encontraba rematador. El verdadero peligro venía cuando algún jugador nazarí cometía un error y dejaba la defensa desorganizada. Pero el Athletic no era capaz de encontrar el camino hacia la portería. Es más, la última la tuvo el Granada con una falta desde el borde del área, que además supuso la expulsión de Iñigo Martínez tras revisión del VAR, pero que acabó en nada.

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