Jorge Molina nunca fue el jugador más veloz, no destacó por sus condiciones físicas, ni fue el futbolista más dotado técnicamente, teóricas desventajas que el atacante ha sabido compensar con grandes dosis de inteligencia y un olfato goleador innato que le permitirá seguir perforando las porterías rivales hasta que un día, que parece lejano, decida colgar las botas.El de Alcoy tampoco fue un talento precoz por el que se pelearan los grandes clubes del continente, pero una vez más, Molina supo sobreponerse a los obstáculos, cincelando una carrera a base de trabajo, constancia y compromiso, valores que, a sus 39 años, sigue transmitiendo cada vez que pisa el césped.

Por David Niebla

Nacido en Sevilla, llevaba toda mi vida soñando con ser Periodista, ahora que puedo decir con orgullo que lo soy, trabajo cada día para ser el mejor de todos. Coordinador de "El Diario Deportes" y Presentador en Onda Corazón Radio Televisión

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