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El Betis arrancó con mal pie el 2022 perdiendo ante el Celta, con dos goles de Iago Aspas, uno de penalti y otro tras un fallo de Víctor Ruiz

Mal inicio de 2022 el que se vivió en el Villamarín. El Betis salió derrotado ante el Celta de Vigo por 0-2, gracias a un doblete de Iago Aspas en los últimos diez minutos de la primera mitad. El equipo verdiblanco pecó durante muchos minutos de falta de paciencia, pues cometió muchos errores en el pase y en la finalización, que no se vieron en partidos anteriores.

El Celta tardó poco en demostrar que es capaz de generar peligro sin muchas dificultades. Una transición rápida conducida y finalizada por Santi Mina obligó a Rui Silva a realizar la primera intervención del partido. El Betis se intentaba hacer con la posesión para dominar el partido, pero le estaba costando, y sus acercamientos eran también con juego vertical. El equipo gallego estaba siendo capaz de pisar área rival con mayor frecuencia en el tramo inicial, sin conseguir finalizar la mayoría de veces.

La primera ocasión de los verdiblancos llegó en un córner que remató William Carvalho, pero muy centrado y a las manos de Dituro. A partir de esa ocasión, los verdiblancos al fin lograron hacerse con el dominio del partido y comenzar a ganar metros sobre el césped. Habían desactivado la ofensiva celtista, controlando las pérdidas de balón y ahora era el Betis quien atacaba. Pero al igual que le ocurrió al Celta, no era capaz de finalizar las llegadas, al menos, con peligro.

El partido había entrado en una fase en la que estaban ocurriendo pocas cosas destacables. El Betis no terminaba de sobreponerse al Celta, que poco a poco iba volviendo a asomarse al área bética. Hasta que en una de esas veces, Cervi pisó área, Guardado fue a intentar cortar el ataque, tocando balón pero derribando también al jugador argentino del Celta. El árbitro no tuvo muchas dudas, pues señaló penalti en el acto. Iago Aspas, que apenas había tenido participación hasta el momento, se encargó de transformarlo en gol y dar ventaja a los gallegos.

El tanto dejó aturdidos a los verdiblancos. La precipitación y las impresiones se habían apoderado de ellos, y el descanso era muy necesario para bajar las pulsaciones. Y cuando ya transcurrían los últimos segundos de la primera mitad, Víctor Ruiz se durmió e Iago Aspas le robó la cartera en la frontal del área. El delantero gallego pisó área, regateó a Rui Silva y acabó marcando a placer un segundo tanto muy doloroso, justo antes de que los jugadores se marcharan a vestuarios.

Y la segunda mitad empezó con un gran susto, puesto que Santi Mina estrelló un disparo dentro del área pequeña en el palo. El Betis seguía pecando de los mismos errores de la primera mitad, queriendo acelerar más de la cuenta el juego y cometiendo, a causa de ello, muchos errores en las entregas. Tras unos minutos así, consiguió el conjunto hispalense bajar las un poco las revoluciones para, a partir de ahí, hacerse con la iniciativa, comenzando a finalizar las primeras llegadas de esta segunda parte.

Aun así, esas ocasiones seguían sin ser peligrosas y, cuando la oportunidad podía ir a más, el Betis fallaba en el último pase. El balón era de los béticos que, además, no estaban dando opciones al Celta para contragolpear. Faltaba el gol y los minutos seguían pasando en el Villamarín sin que este llegase a favor de los hispalenses. William Carvalho y Borja Iglesias lo probaban con disparos desde fuera del área, pero que no encontraban portería. Mucho más peligroso fue un disparo de Santi Mina, que volvía a tener una ocasión muchos minutos después. Pero Rui Silva intervenía y mandaba el balón a córner.

El Celta había vuelto a coger algo de aire y, tras un buen tramo en el que tuvo que resistir y correr detrás de la pelota, volvía a ser capaz de tener la posesión, encadenar varios pases y pisar área contraria. Los jugadores verdiblancos habían bajado un punto la intensidad, al ver que las cosas seguían sin salir. Ni la entrada de Fekir en el terreno del juego había logrado desatascar al equipo.

Cada minuto transcurrido caía como una losa sobre el equipo andaluz. Cada vez veía más y más complicado sacar si quiera un punto de este partido. Y el Celta, por su parte, era capaz de ir rascando segundos de cada jugada en la que tenía el balón en su poder. Finalmente, el Benito Villamarín arranca este 2022 viendo una derrota de su equipo en casa. Algo que no ocurría desde el derbi del 7 de noviembre.

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