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El Cádiz consiguió el billete a los cuartos de final de la Copa del Rey tras imponerse al Sporting de Gijón en la tanda de penaltis

Sergio González se estrenaba en el banquillo del Cádiz y lo hizo sin mucho brillo, pero clasificándose para los cuartos de final de la Copa del Rey. Los gaditanos se impusieron al Sporting de Gijón, pero tuvieron que esperar hasta los penaltis para vencer a los asturianos.

Los primeros minutos estuvieron marcados por la igualdad en el juego entre ambos equipos. Ninguno era capaz de hacerse con el control, por lo que las disputas y los balones divididos eran la tónica del encuentro. De momento, no se veía nada nuevo ni destacable en este Cádiz de Sergio. Es más, con el transcurso de la primera mitad, iba ocurriendo lo que pasaba en todos los partidos anteriores. El equipo rival se iba haciendo con el mando y teniendo las ocasiones.

El Sporting tuvo tres oportunidades casi seguidas. Las dos primeras, con disparos desde fuera del área de Pedro Díaz y de Villalba, con parada en ambos casos de David Gil. La tercera fue un remate de cabeza del Puma Rodríguez, que se marchó muy cerca del palo de la portería cadista. Los asturianos estaban empezando a superar al Cádiz en intensidad y, por tanto, comenzaban a merecer más. Los amarillos tuvieron algún acercamiento que pudo haber sido peligroso, pero que nunca llegaban a finalizar.

En el tramo final de la primera mitad, al fin se vio un atisbo de respuesta por parte del Cádiz. Consiguió sacudirse el asedio de los gijoneses y llegar a la portería contraria. Tuvo, al fin, sus dos primeras oportunidades, en las botas de Álvaro Jiménez y de Florin Andone, pero ninguno de los dos vio portería en sus disparos. Se iba la eliminatoria al descanso con todo igualado y por decidir.

Pero si la primera mitad tuvo tramos de alternancia y ocasiones, la segunda fue todo lo contrario. Era un quiero y no puedo por parte de ambos conjuntos, con las defensas imponiéndose claramente a los ataques. Aunque la realidad es que el plan ofensivo de unos y otros era muy limitado y, salvo despistes o errores, parecía imposible que se pudiera ver una ocasión de peligro y, mucho menos, un gol.

Hubo que esperar casi 40 minutos hasta poder ver una oportunidad clara de gol en esta segunda mitad. Fue para el Sporting, que consiguió salir a la contra, finalizando Djuka con un disparo cruzado que Víctor Chust tuvo que sacar en la línea de gol. Tuvo alguna más el Sporting, pero también la tuvo el Cádiz, en un centro que remató Sobrino pero sin ver portería. Acababa el tiempo reglamentario con empate y, por tanto, se venían otros 30 minutos de fútbol en El Molinón.

En la primera parte de la prórroga, los rojiblancos fueron quienes mas lo intentaron para deshacer el empate. Aun así, todos sus intentos eran muy inofensivos, sin generar peligro ni hacer trabajar a David Gil. Pero menos generaba el Cádiz, cuyas llegadas se redujeron a un par de centros al área que Mariño podía atrapar sin problemas. El miedo a encajar gol a estas alturas era mayor que las ganas de lograr el pase. Y eso se reflejaba en el juego. En la segunda parte, ese temor a encajar gol fue a más. Y por ello, los minutos avanzaban en dirección a la tanda de penaltis.

Y el Cádiz no dio opción alguna al Sporting en los penaltis. Los gijoneses fallaron los dos primeros, mientras que el Cádiz no perdonó en ninguno de los lanzamientos. De esa forma, los gaditanos avanzan de ronda y estarán en los cuartos de final de la Copa del Rey.

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