El Sevilla FC se apuntó por penaltis el IX Trofeo Cinco Violines, a la sazón la presentación ante su público de un Sporting lisboeta que sufrió sobremanera, pese a la línea de cinco atrás, en el primer tiempo, pero que igualó el 0-1 en una reanudación de volteo en el juego y en las sensaciones. Solamente el broche deja una sonrisa en Nervión (precisión absoluta desde los once metros), aunque las pretemporadas están precisamente para esto: repartir cargas, probar y pasar por todos los estados de ánimo mientras las piernas vuelven a su nivel normal.El inicio nervionense fue prometedor, con mando en plaza y apabullando a los anfitriones con presión alta y profundidad por las bandas, con Jesús Navas y un Acuña que volvía a casa como estiletes. Los blanquiverdes trataban de sacudirse la presión con las mismas armas: apretando arriba y tratando de salir rápido. Una versión más vistosa el 1-4-2-3-1 como a finales del curso anterior, pero con una verticalidad propiciada por el achique tras pérdida y el adelantamiento de la zaga, que estrechaba espacios y permitía correr a los atacantes blanquirrojos.

En una de ésas, Óliver Torres aprovechó un envío forzado de Antonio Adán para ver entre líneas la posición franca del Tecatito, certero para cruzarla en el mano a mano. Y, con la inercia, pudo sentenciar enseguida el cuadro de Lopetegui, merced a una colada por la derecha de Carmona, cuyo pase de la muerte no lo empujó a la red Rafa Mir a bocajarro de puro milagro. El murciano la volvió a tener al filo de la media hora, tras otro contragolpe generado por los dos ex del Oporto que el punta remató en el segundo palo algo forzado. Desviado acabó el intento posterior desde la frontal, tras una nueva penetración de Lamela.

En la recta final del primer tiempo, el Sevilla replegó un poco velas, fundamentalmente por el paso al frente de un Sporting instado por su público a dar otra imagen mejor el día de la presentación. Pero no pasó casi apuros Bono, protegido holgadamente por las tropas defensivas que lideraba
Fernando, felizmente de vuelta, más la aplicación en la resta de centrales (enorme al cruce José Ángel sobre la bocina), laterales (Acuña aburrió a Pedro Porro) y los no llamados a priori a esforzarse en estas lides, como un hiperactivo (para bien) Lamela. Con todo, el meta marroquí se lució en un córner ensayado que remató Nuno Santos con peligro.

Con siete cambios de salida, Lopetegui dispuso un equipo que debía, como poco, mantener la ventaja, aunque su anfitrión, con sorprendente estreno de la tercera equipación, atacó de inicio en la reanudación en busca del empate, si bien el panorama pudo ser peor si los recién ingresados Munir y En-Nesyri, que conectaron rápidamente, logran sorprender a Adán. A partir de ahí, acometidas constantes de los de Rúben Amorim, con un centro de Pedro Porro que Gonçalves remató cerca de la escuadra, mientras que Paulinho lo intentó desde lejos con clara de sensación de agobio ya en los nervionenses. Con siete cambios de salida, Lopetegui dispuso un equipo que debía, como poco, mantener la ventaja, aunque su anfitrión, con sorprendente estreno de la tercera equipación, atacó de inicio en la reanudación en busca del empate, si bien el panorama pudo ser peor si los recién ingresados Munir y En-Nesyri, que conectaron rápidamente, logran sorprender a Adán. A partir de ahí, acometidas constantes de los de Rúben Amorim, con un centro de Pedro Porro que Gonçalves remató cerca de la escuadra, mientras que Paulinho lo intentó desde lejos con clara de sensación de agobio ya en los nervionenses.Acuña, protagonista de una acción de pillería (amagó con parar el juego por la lesión de un rival y, al ver que el árbitro no pitaba nada, aprovechó para dejar atrás a su par), obró una tángana y, por ende, un oportuno parón que terminó con su cambio, si bien el cambio de timón era ya una evidencia en el Alvalade, con Trincao y Porro moviéndose con libertad en campo visitante, ya que Munir ayudaba bastante menos que su antecesor. Con el paso de los minutos, el Sevilla logró aplacar un poco el ímpetu blanquiverde, si bien Edwards hacía estragos con su velocidad desde que apareció sobre el terreno de juego, con un mano a mano con Dmitrovic que acabaría en el lateral de la red. Paulinho, que había avisado, rompió el fuera de juego a falta de ocho minutos para batir al serbio con un zurdazo que entró por alto.

Incluso, el árbitro señaló penalti en una caída de Edwards ante Pablo Pérez, pero, por fortuna para los intereses blanquirrojos, había VAR en el Trofeo Cinco Violines, por lo que António Nobre comprobó que el atacante se había tirado e invalidó la pena máxima. La fórmula que decantaría el amistoso, pues se llegó al final del tiempo reglamentario con tablas. La precisión de los lanzados visitantes, que acertaron sus seis lanzamientos, les brindó la victoria.

Por David Niebla

Nacido en Sevilla, llevaba toda mi vida soñando con ser Periodista, ahora que puedo decir con orgullo que lo soy, trabajo cada día para ser el mejor de todos. Coordinador de "El Diario Deportes" y Presentador en Onda Corazón Radio Televisión

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