Duelo que han disputado ambos en El Plantío. Inferior en todo momento, con problemas para frenar las continuas embestidas de un equipo burgalés que ha vuelto a demostrar que sabe competir. El solitario gol de Artola, el jugador más dañino de los locales, terminó de noquear a un cuadro blanquiazul que, pese a los numerosos cambios que introdujo Pablo Guede, no pudo sacar rédito de su visita a tierras castellanas.

Eso sí, Rubén Castro dejó claro que la edad no le pesa. Las dos ocasiones en que buscó la portería rival se encontró con un muro llamado José Antonio Caro que, con dos manos espectaculares, desmontó las dos llegadas del ariete canario al área del Burgos.

Sin goles y con poca velocidad

Los primeros minutos del choque fueron para un Burgos que obligó al Málaga a observar y esperar en la barrera. Salieron los de Calero con un ritmo frenético que apenas daba tregua a la defensa blanquiazul y que provocó hasta tres ‘uys’ en El Plantío en apenas 20 minutos, con Artola haciendo mucho daño con sus internadas en el área.

Sin embargo, pareció reaccionar bien el Málaga, que se dio cuenta de que podía romper las filas del Burgos buscando a Rubén Castro. Y el ’24’ no defraudó. A punto estuvo de anotar su primer gol con la elástica malaguista, pero se encontró con Caro hasta en dos ocasiones distintas.

En la primera, el línea acabó levantando el banderín por posición antirreglamentaria del ariete canario; en la segunda, el canterano del Sevilla se vio obligado a sacar una manopla espectacular para enviar fuera un remate franco del delantero, que se había asociado con Febas como si llevasen jugando juntos toda la vida. Era la primera jugada de creación del Málaga y casi acabó dentro. La miel en los labios.

Un Málaga desaparecido

Desde que salió del vestuario tras el descanso, el Málaga no se encontró a gusto en ningún momento. Un lío al intentar sacar un balón Manolo Reina acabó enquistándose con un gol de Artola, el mejor del Burgos con diferencia, una daga para la defensa malaguista.

Estaba mal colocado Ramalho, que se fue a buscar el saque de banda dejando un hueco en el área que permitió al joven futbolista del conjunto blanquinegro meterse hasta la cocina y sorprender de cabeza a Reina.

El Málaga completamente descolocado en defensa, con problemas para frenar al Burgos y con dificultades para pasar de tres cuartos de campo. Volvían los viejos fantasmas. Y se reorganizó Guede en su cabeza para reestructurar lo que tenía sobre el césped. Sabía que no iba a poder meterse por dentro en el área de Caro, por lo que empezaron a abrirse los balones y a llegar desde las bandas.

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