osasuna cádiz

Segunda jornada, segunda derrota. El Cádiz confirma su mal arranque liguero perdiendo en Pamplona ante el Osasuna por 2-0. Los rojillos fueron superiores en la mayor parte del encuentro y se acabaron llevando una victoria merecida con dos goles anotados desde el punto de penalti.

Los primeros minutos del Cádiz consistieron en aguantar y defenderse del vendaval que era Osasuna al arrancar el partido. Los rojillos eran claramente superiores y no tardaron en empezar a hacer ocasiones peligrosas y a obligar a Ledesma a trabajar. Tenían que ir entrando en calor los gaditanos y, con una ocasión de Diarra, lograron dar ese paso adelante necesario para quitarse de encima el asedio. Pero las ocasiones mas peligrosas seguían siendo de los locales.

Ledesma estaba siendo hasta el momento el principal salvador de los amarillos. Pero también fue el autor de un penalti en una salida a destiempo en la que se llevó por delante a Budimir. El Chimy Ávila convirtió desde los once metros y dio ventaja al Osasuna. Buscó el empate el Cádiz de manera inmediata, pero sin acierto sobre la portería de Sergio Herrera. Y, mientras tanto, los navarros seguían haciendo ocasiones peligrosas en el otro área.

Tenía que cambiar cosas el Cádiz en la segunda parte, que sin embargo arrancó con otra clara ocasión del Osasuna y otra gran parada de Ledesma. El arranca de este segundo tiempo fue frenético, con Lucas Pérez teniendo la mas clara de los amarillos. Tan clara incluso, que era inexplicable como el gallego falló lo que parecía un gol cantando. Ese susto llevó a los locales a optar por ralentizar el partido todo lo posible, pues un ida y vuelta no era lo que necesitaban con ese resultado a favor.

Y con ese ritmo bajo y lleno de parones, el Osasuna volvió a hacerse con el control del juego y a tener oportunidades para dejar el partido sentenciado. También la tuvo el Cádiz, que con muy poco, estuvo a punto de dejar sólo al Choco ante Sergio Herrera, pero la intervención de Rubén Peña fue providencial para evitar un susto mayor.

Pero las esperanzas cadistas se terminaron de diluir poco después. Tomás Alarcón se fue a la calle por doble amarilla y, un par de minutos mas tarde, Chust cometió un penalti por agarrón a Kike García, quien se encargó de transformarlo en el 2-0 y dejar el partido visto para sentencia. Los minutos restantes casi fueron una penitencia para el Cádiz, que ya sabía que, con un hombre menos y ese resultado, iba a sumar la segunda derrota consecutiva de esta campaña. Unos resultados y, peor aún, unas sensaciones que dejan claro que se necesitan refuerzos o cambiar cosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.