El Sevilla no acusó la resaca de Turín, donde hizo uno de sus partidos más completos del curso, aguado por un empate con el tiempo cumplido, y aplastó al Valladolid en un duelo serio y demostrando que ahora juega en otra Liga. El equipo pucelano no pudo hacer nada contra la pegada sevillista en el segundo periodo, con un once repleto de suplentes, pero con un compromiso fuera de toda duda. Los vallisoletanos protestaron contra el árbitro del choque, aunque los tres goles anotados por el conjunto andaluz en el segundo periodo fueron incontestables. Juego al espacio y al contragolpe en un equipo que ha ganado los cuatro partidos fuera de casa que ha jugado con el entrenador vasco en el banquillo. De hecho, y aunque ahora su pelea sea Europa, matemáticamente el el Sevilla está salvado. Mucho tendrá que pelear el Valladolid en las cuatro jornadas que restan para amarrar su objetivo.

Todo el primer periodo se podría resumir en la última jugada del primer tiempo. Ortiz Arias da cuatro minutos de descuento. Deja botar un córner con el tiempo cumplido, como el de Turín para los sevillistas hace pocos días, donde encajaron el tanto del empate. La defensa andaluza rechaza un primer intento, momento en el que el árbitro se da la vuelta para levantar el brazo y señalar el final, sin percatarse que Sergio Escudero va en carrera para golpear la pelota. Su zurdazo no puede detenerlo Dmitrovic… ¡Gol! Pero no sube al marcador porque ya se había señalizado el final del tiempo reglamentario. No se lo podía creer el banquillo vallisoletano. Se comían al colegiado madrileño. Con lo dura que está la pelea por el descenso, un gol es oro. O incluso más.

Ortiz Arias tuvo mucho trabajo en el primer tiempo. El partido, pese a que el Sevilla colocaba hasta a ocho nuevos hombres del duelo europeo, era intenso, con dos equipos que buscaron la portería rival. Este Sevilla de Mendilibar siempre ofrece partidos abiertos, por lo que Pezzolano optó por colocar tres hombres rápidos y con uno contra uno en la parte ofensiva. Rekik fue el primero en intentarlo en área contraria peinando un centro de Rakitic. Masip metía la mano para enviarla a córner. Respondía Kenedy, que entró con fuerza al encuentro, para que Badé desviase a saque de esquina. El central francés, lo mejor de su equipo. En la otra parte del campo. Rafa Mir lo intentaba con la cabeza. Agua. Tendría una mucho mejor. Antes, el Valladolid pudo adelantarse. Y precisamente en las botas del exsevillista Escudero, quien estuvo en casi todas. Error de Montiel en un pase en largo, dejando el pasillo interior al zurdo, quien no puede superar a Dmitrovic de primeras, meta vencido, se encuentra con Badé como improvisado portero. La sacó con el muslo. Ahí sí llegaría la de Rafa Mir a pase del Papu. Masip detuvo un mano a mano con golpeo sin dejarla caer por parte del murciano. Floja y centrada.

Incluso hubo otra jugada polémica antes del gol fuera del tiempo reglamentario. Badé pugna con Larin como último hombre, cayendo el delantero cuando intentaba superarlo. Se levantó al instante y continuó la jugada, disparando alto. El árbitro no vio posible expulsión. Era dudosa la jugada. De interpretación. Se llegaba con empate sin goles al descanso. Mejor en el tramo final un Valladolid que tiraba hacia arriba empujado por la necesidad de sumar tres puntos para alejarse de la quema. El Sevilla saltó al segundo acto queriendo penalizar ese golpe psicológico más el nerviosismo local por todo lo sucedido antes del descanso. Papu lo intentó en jugada personal. Y a los cinco minutos anotó el primer tanto Rafa Mir, con el pecho, en un centro fuerte desde la derecha de Montiel. Se tiraron las líneas, pero el gol subía al marcador. Golpe duro para el Valladolid.

Los hombres de Pezzolano se fueron arriba, con dos buenas intervenciones de Dmitrovic a disparos de Javi Sánchez y Kenedy. Respondía el Sevilla con ocasión para Gueye, que sacaba Masip. En ese córner siguiente, provocado por un despeje a tiro a quemarropa de Rafa Mir y despejado por el pecho de Javi Sánchez, Badé remató de cabeza a gol. Ortiz Arias lo anulaba al instante, por falta en el salto del central. Pezzolano movía su banquillo. Necesitaba un gol para meterse en el encuentro. Monchu disparaba alto en una dejada de Larin, que baja cualquier balón a la hierba. Mendilibar movía su banquillo, sacando a hombres titulares. Otro, como Fernando, por obligación minutos después, por una dura entrada de Óscar Plano sobre Pape Gueye. Ese parón enfriaba algo los ánimos, aunque el equipo pucelano iba a ponerse en modo a la desesperada. El Sevilla aprovechó un robo alto para hacer el segundo, de Papu Gómez. Lo anuló el colegiado, aunque el VAR debía tirar las líneas. Finalmente lo concedía el árbitro. Más tierra de por medio para el Valladolid.

Mendilibar le daba sus primeros minutos a Tecatito, quien no jugaba desde agosto. El Valladolid trataba de meterse en el partido en el último tramo del encuentro. Cerca estuvo Gonzalo Plata, con un golpeo de interior sin dejarla caer en un saque de esquina. No entró por un pelo. Tecatito desbarató dos buenos ataques por esa lógica falta de ritmo. Escudero, que estuvo en todas, se encontró con el poste (con su pierna menos buena) antes del alargue. Quien no fallaría sería Tecatito Corona, con un golazo de jugada colectiva, recorte del mexicano, quien define a la perfección. El Sevilla va en moto. Con los suplentes aplastó a un Valladolid que deberá seguir peleando por la permanencia.

Por David Niebla

Nacido en Sevilla, llevaba toda mi vida soñando con ser Periodista, ahora que puedo decir con orgullo que lo soy, trabajo cada día para ser el mejor de todos. Coordinador de "El Diario Deportes" y Presentador en Onda Corazón Radio Televisión

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