A 1 de febrero de 2026
El Huesca firmó una victoria de enorme mérito ante un Cádiz combativo en un partido tenso, interrumpido y marcado por la intervención del VAR. El encuentro arrancó con ritmo frenético: el Cádiz avisó pronto con un cabezazo desviado de Álvaro García Pascual, pero la primera gran sacudida llegó en el minuto 5, cuando Álvaro Carrillo empujó a la red un balón suelto. El Alcoraz celebró, aunque por poco tiempo. El VAR detectó fuera de juego previo y el gol quedó anulado, encendiendo el ambiente desde el inicio.
Lejos de venirse abajo, el Huesca reaccionó con determinación. En el minuto 13, Jordi Escobar culminó una jugada bien trenzada con un zurdazo raso ajustado al palo tras asistencia de Carrillo, estableciendo el 1-0 que a la postre sería definitivo. A partir de ahí, el partido se volvió áspero, con faltas constantes, interrupciones y un ida y vuelta que impedía que el juego se asentara. El Cádiz generó peligro con remates de Roger Martí y Sergio Ortuño, mientras el Huesca respondía con acciones de Portillo, Ojeda y Cantero. El primer tiempo terminó con los gaditanos apretando y Ortuño obligando a Dani Jiménez a intervenir en el añadido.
La segunda parte mantuvo el mismo guion: un duelo trabado, con ritmo irregular y un Cádiz cada vez más volcado en busca del empate. Dani Ojeda vio la amarilla en el 52 y poco después el juego se detuvo por la lesión de Óscar Sielva, que acabaría siendo sustituido. El Cádiz movió el banquillo en bloque para cambiar la dinámica, mientras el Huesca reforzaba el centro del campo y el ataque con Enrich, Luna, Seoane y Jordi Martín.
El tramo central del segundo tiempo dejó las ocasiones más claras del conjunto visitante. Álvaro García Pascual rozó el empate en dos remates consecutivos, ambos desviados por muy poco, mientras que el Huesca estuvo a punto de sentenciar en un cabezazo de Jorge Pulido al poste tras un saque de esquina. El partido entró entonces en una fase de máxima tensión, con faltas, protestas y un Cádiz que acumulaba centros al área sin encontrar premio.
El árbitro añadió diez minutos que se hicieron eternos para el Huesca. El Cádiz lo intentó con todo, empujando a base de córners y balones laterales, mientras los locales defendían con uñas y dientes. Jaime Seoane vio la amarilla en el 90+5, reflejo de un equipo que se dejó el alma en cada disputa. El último córner visitante fue despejado con contundencia y, tras ello, el Alcoraz pudo respirar.
El Huesca cerró así un triunfo sufrido, trabajado y de enorme valor. Supo golpear primero, resistir después y sobrevivir a un Cádiz insistente que nunca bajó los brazos. Un partido de carácter, de los que fortalecen a un equipo y dejan claro que, cuando toca sufrir, este Huesca sabe hacerlo.






Más historias
Movimientos del mercado invernal en los clubes andaluces de la Hypermotion
El Cádiz CF ejecuta el despido de Fali y Garitano refuerza su discurso de exigencia
Del Betis al Cádiz: Arribas pone rumbo al Nuevo Mirandilla tras romper su cesión en Huesca