El centrocampista argentino debutará como valencianista en uno de los terrenos donde más ha sido feliz como futbolista, La Cartuja. En el estadio de la capital andaluza, pudo levantar el último título que posee por el momento con clubes, concretamente con el Real Betis (dado que su último es la Copa América ganada en 2024) El de Sáenz Peñaapunta a tener una instalación casi inmediata en el once del Valencia.
Betis y Valencia se reencuentran en un escenario que ambos recuerdan, con mejor o peor amargo. El último título de unos y la última final de otros. Dos clubes que desde entonces han tomado caminos muy diferentes y que hoy se ven con viejos conocidos sobre el campo, el principal, un Guido Rodríguez que quiere hacerse dueño y señor de un centro del campo que ha crecido tanto como el de Corberán pero en el que siempre hay hueco para uno más.
Una final de Copa que cambia dinámicas
4 años hace desde que Yunus Musah arrebato con ese penalti enviado al cielo, la posibilidad que el Valencia se hiciese nuevamente campeón de Copa después de hacerlo en el propio Benito Villamarín en 2019. Desde esa fatídica noche en el estadio que actualmente ocupa el Betis hasta la finalización de las obras del coliseo verdiblanco, el Valencia no ha vuelto a levantar cabeza y te preguntas constantemente, qué hubiese pasado si en vez de Musah, llega a fallarlo Juan Miranda.
El que sí que ha ido hacia arriba no es otro que el rival del Valencia en el encuentro de hoy, el Real Betis que y haciendo todo aquello de los que prescinde la directiva valencianista (invertir y, en general, confiar en un proyecto) se ha instalado como uno de los clubes por antonomasia de la zona noble de la competición ademas de ya empezar a dar importantes pasos en Europa (llegando a una final de Conferencia League y ser un asiduo en Europa League, no habiendo dado aún ese paso a la Champions)
El encuentro, además de un enfrentamiento, debería servir como reflejo al conjunto de Mestalla, que tiene delante el modelo de club que pudo ser, en caso de dar continuidad a bloques de jugadores, entrenador y sobre todo, haber invertido y reutilizado ese dinero que tiendes a adquirir por quedar arriba, arriba en la tabla.
Guido se reencuentra con su pasado
El jugador capitalino es uno sobre el cual se ponen gran parte de los ojos hoy en La Cartuja. Con el Betis, dio su salto a Europa y consiguió establecerse como uno de los pivotes de mayor rango de importancia de la competición española, lo cual se traspasó fuera de las fronteras hasta la albiceleste, donde fue el pivote de la que fue campeona del mundo tras el Mundial 86.
Bajo el manto de Manuel Pellegrini, Guido pudo disputar 173 partidos con el conjunto andaluz, donde se metió en su casillero 9 goles y 4 asistencias, ademas de establecerse como ese pivote que abarca mucho campo, de una compostura realmente despampanante pero con facilidad para manejar y hacerse con la pelota.
Ahora, después de casi 2 años de Erasmus en Londres, donde no ha podido encajar sus cualidades con la montaña rusa constante que ha vivido West Ham en las últimas temporadas, tiene en el plazo de 6 meses que enseñar, esta vez en el Valencia junto a Pepelu y Ugrinic, aquello que lo impulso a ser uno de los más reconocibles en su posición.
¿Cambio de dinámica o todo queda igual?
Lo visto durante las últimas fechas en cuanto a resultados ha llevado al aficionado valencianista, que siempre tiende a ilusionarse con el mínimo atisbo de mejora de su equipo, otra vez a reengancharse tras varios meses de penumbra y malos resultados. Contra el Espanyol en casa, el conjunto de Mestalla solventó bien la papeleta, sufrió pero supo llevarse el partido y crear peligro. Contra el Getafe, no estuvo tan acertado pero dejó muestras de saber que hacer con el esférico.
El encuentro ante el conjunto bético puede ser la prueba definitiva de ver si la camada dirigida por Carlos Corberánha cambiado de dinámica o simplemente, se esta encontrando con resultados, todo ello en lo que es el preludio de una recta final de temporada donde la zona de descenso apunta a estar cuanto menos movida y con varios integrantes. Por lo que, además de suerte, también se va a necesitar buen hacer.






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