A 9 de febrero de 2026
El Real Betis firmó una de sus victorias más trabajadas de la temporada al imponerse por 0-1 al Atlético de Madrid en el Riyadh Air Metropolitano, en un partido áspero, lleno de interrupciones y decidido por un solitario tanto de Antony en la primera mitad. El conjunto verdiblanco resistió el empuje rojiblanco durante más de una hora y supo sufrir hasta el último segundo para llevarse tres puntos de oro.
El encuentro comenzó con un Atlético volcado desde el primer minuto. Los de Simeone generaron peligro temprano con remates de Rodrigo Mendoza, Lookman y Giménez, pero entre la falta de puntería y las intervenciones de Álvaro Valles, el gol se resistía. El Betis, más paciente, esperaba su momento para golpear, y lo encontró en el minuto 28: Abde Ezzalzouli condujo, asistió y Antony soltó un zurdazo desde fuera del área que sorprendió a Oblak y silenció el estadio.
El gol obligó al Atlético a redoblar esfuerzos, pero el Betis se mantuvo firme. Bakambu, Fidalgo y Abde amenazaban a la contra, mientras que la defensa verdiblanca, con un Diego Llorente imperial, repelía centros y remates constantes. Antes del descanso, el Atlético acumuló córners y aproximaciones, pero sin éxito. El 0-1 se mantuvo al intermedio.
La segunda parte arrancó con un triple cambio de Simeone: Le Normand, Baena y Sørloth entraron para buscar más presencia ofensiva. El Atlético encerró al Betis en su área, y Sørloth tuvo dos ocasiones clarísimas de cabeza, ambas desbaratadas por un Valles que firmó una actuación sobresaliente. El Betis, mientras tanto, perdía a Antony por lesión y daba entrada a Riquelme y Bartra para recomponer líneas.
El momento más tenso llegó en el minuto 74. En una acción sin aparente peligro, Diego Llorente desvió un balón hacia su propia portería, firmando un desafortunado gol en propia meta. El Atlético celebró, pero el VAR revisó la jugada por un posible fuera de juego previo. Tras varios segundos de incertidumbre, el tanto fue invalidado, aumentando la presión sobre los rojiblancos.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia para el Betis. Ezzalzouli, Altimira y Deossa se multiplicaban para cortar ataques, mientras que el Atlético acumulaba faltas, centros y remates sin encontrar el camino al gol. En el añadido, Riquelme tuvo incluso la oportunidad de sentenciar con un disparo raso que obligó a Oblak a intervenir.
Los cinco minutos extra anunciados por el cuarto árbitro se hicieron eternos para los béticos, pero el equipo de Pellegrini aguantó con temple y oficio hasta que el árbitro señaló el final. El Betis celebró una victoria de enorme mérito, basada en el sacrificio colectivo, la solidez defensiva y la eficacia en su único disparo claro.
El Atlético, por su parte, se marcha con la sensación de haber hecho méritos para más, pero sin la contundencia necesaria para transformar su dominio en goles. El Betis se ha vengado del partido de Copa del Rey






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