A 16 de febrero de 2026
La expulsión de Matías Almeyda en el tramo final del Sevilla–Alavés ha abierto un escenario tenso y lleno de interrogantes en torno a la sanción que podría recibir el técnico argentino. La roja directa mostrada por Iosu Galech Apezteguía no solo detuvo el partido durante varios minutos, sino que ha desencadenado un debate profundo sobre la veracidad del acta arbitral y el papel que deberá asumir el Comité de Árbitros en un caso que ya ha adquirido una dimensión mediática considerable. Según el acta, Almeyda fue expulsado por “protestar de manera ostensible, realizando gritos y gestos de desaprobación”, además de negarse a abandonar el área técnica pese a las advertencias del asistente y del cuarto árbitro .
Sin embargo, las imágenes difundidas posteriormente han añadido un matiz que complica la versión oficial. En los vídeos analizados por distintos medios se observa que Almeyda aparece apoyado en el banquillo, sin dirigirse al colegiado ni realizar los gestos descritos en el acta. Estas imágenes contradicen de forma directa la narrativa del árbitro, lo que ha alimentado la indignación del entorno sevillista y ha reforzado la idea de que el acta podría contener elementos exagerados o no ajustados a lo ocurrido en el césped .
El Sevilla, consciente de la gravedad de lo reflejado en el acta, ha presentado alegaciones con el objetivo de rebajar una sanción que podría oscilar entre cuatro y seis partidos, según apuntan diversas informaciones. El club considera que la descripción del árbitro es desproporcionada y que la actitud del técnico no encaja con la dureza del castigo que se propone. En su escrito, el club trata de desacreditar los motivos de la expulsión y subraya que la reacción de Almeyda se produjo tras una decisión arbitral que él no comprendió y que generó un momento de tensión en el banquillo sevillista .
Otros medios incluso elevan la posible sanción hasta seis u ocho partidos, basándose en la interpretación más estricta del acta, que habla de una actitud “desafiante e intimidatoria” por parte del entrenador. Este matiz, especialmente grave en el reglamento disciplinario, podría situar el castigo en la franja más alta si el Comité de Competición decide respaldar íntegramente la versión del colegiado. El club, por su parte, insiste en que las imágenes demuestran que no hubo tal comportamiento y que el acta incurre en una descripción que no se ajusta a la realidad .
La situación coloca ahora al Comité Técnico de Árbitros ante un examen de credibilidad. Algunos análisis señalan que el CTA deberá decidir si da por válida una redacción que ha sido puesta en duda por las pruebas audiovisuales o si, por el contrario, reconoce que el acta contiene elementos no respaldados por las imágenes. En cualquier caso, la decisión que adopte será interpretada como un mensaje institucional: o un respaldo absoluto al colegiado o un gesto de rectificación en un momento en el que la relación entre el Sevilla y el estamento arbitral atraviesa una fase especialmente delicada .
Mientras tanto, Almeyda mantiene su postura firme. El técnico ha insistido en que no dijo “absolutamente nada” al árbitro y que la expulsión carece de fundamento. Su reacción posterior, marcada por la incredulidad y el enfado, refleja la tensión acumulada en un partido que terminó empañado por este episodio. Lo que está claro es que la resolución del caso no solo afectará al banquillo sevillista, sino que también reabrirá el debate sobre la transparencia y la fiabilidad de los informes arbitrales en el fútbol español.





Más historias
Galech enciende Sevilla con otro arbitraje polémico
Un vídeo desmonta el acta de Galech: la expulsión de Almeyda queda en entredicho
Almeyda tras el empate del Sevilla ante el Alavés “Es vergonzosa mi reacción pero fue ante una injusticia”