A 14 de marzo de 2026
.La UD Almería se marchó del Ibercaja Estadio con la sensación de haber competido, de haber tenido el partido en su mano en varios momentos clave y de que los detalles —esos que tantas veces deciden un encuentro— volvieron a caer del lado contrario. El 2-0 final no refleja la igualdad que se vivió sobre el césped ni las oportunidades que tuvo el conjunto rojiblanco para adelantarse y cambiar el guion de la noche.
El partido comenzó con un Almería atrevido, que no tardó en golpear. En el minuto 8, Leo Baptistao culminó una transición perfecta tras una asistencia de Miguel de la Fuente, pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego. Fue el primer aviso serio de un equipo que había salido con personalidad y que, poco después, vio cómo Álex Muñoz era amonestado en el 27 por frenar una contra peligrosa del Zaragoza. Antes, en el minuto 12, Baptistao había tenido que ser atendido por un golpe, aunque pudo continuar.
El encuentro dio un giro inesperado en el minuto 34, cuando una emergencia médica en la grada obligó a detener el juego durante más de diez minutos. El Almería, respetuoso y visiblemente afectado, esperó mientras la Cruz Roja atendía a la persona afectada. Tras la reanudación, llegó uno de los momentos más polémicos: en el 46, Palencia Caballero señaló penalti a favor del Almería, pero tras revisarlo en el monitor en el 49, decidió anularlo. Un golpe emocional para los rojiblancos, que veían cómo se escapaba una oportunidad de oro antes del descanso.
La segunda parte comenzó con un Zaragoza más incisivo, pero el Almería respondió con peligro. En el minuto 64, Embarba protagonizó una carrera eléctrica que dejó a Arribas solo ante Andrada. Su disparo, sin embargo, se marchó por encima del larguero en la ocasión más clara del partido para los visitantes. Minutos después, en el 65, Embarba volvió a intentarlo con un disparo alto tras un contragolpe bien trenzado.
Los cambios introducidos por el cuerpo técnico —Centelles y Embarba en el 57, Arnau en el 68, Luna y Melamed en el 78— buscaban frescura y profundidad. Y por momentos, el Almería logró encerrar al Zaragoza, forzando varios córners consecutivos en los minutos 60, 61 y 64, que pusieron en apuros a la defensa local.
Pero el tramo final fue cruel. En el minuto 80, el Zaragoza vio anulado un gol por mano previa, pero en el 83, tras revisión, el árbitro concedió el 1-0. El Almería adelantó líneas, buscó el empate con insistencia y trató de aprovechar la velocidad de Embarba y Melamed, pero el golpe definitivo llegó en el 96, cuando Dani Gómez firmó el 2-0 con un disparo imparable.
El partido terminó con tensión: Gomes y el propio Dani Gómez vieron la amarilla por la celebración del gol, mientras el Almería trataba de recomponerse tras un final que no reflejaba su esfuerzo.
A pesar del resultado, el equipo rojiblanco mostró carácter, velocidad y capacidad para generar peligro, especialmente en los momentos clave del encuentro. Un gol anulado, un penalti revertido, una ocasión clarísima fallada y varios tramos de dominio real invitan a pensar que el Almería está en el camino correcto. La falta de acierto y la contundencia del rival en los instantes finales marcaron la diferencia, pero la imagen ofrecida deja motivos para creer que los resultados llegarán.
En Zaragoza, la U.D Almeria no consiguió puntos, pero sí señales de crecimiento. Y eso, en una temporada también importa.






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