16 enero, 2026

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El futuro de Isaac Romero se complica. El Sevilla necesita movimiento y Nervión exige respuestas

A 11  de enero de 2026

La dirección deportiva del Sevilla FC, encabezada por Antonio Cordón, ha asumido que la salida de Isaac Romero puede ser la llave para activar las entradas. El club necesita liberar fichas y masa salarial, y el canterano se ha convertido en la opción más viable para generar una venta rápida en un mercado que no ofrece demasiadas oportunidades.

Según diversas informaciones, el Sevilla estaría dispuesto a negociar por una cifra que rondaría los 3 a 5 millones de euros, una cantidad asumible para clubes extranjeros, especialmente de la Premier League,  que han preguntado por su situación.

Isaac, por su parte, ha trasladado al club su deseo de encontrar un escenario donde pueda recuperar protagonismo y confianza, aunque no quiere precipitarse. Su salida no es sencilla: el jugador valora su papel en el Sevilla, pero entiende que el contexto actual no le favorece y que la presión de Nervión puede convertirse en un lastre difícil de gestionar, dado el bajo rendimiento que está ofreciendo  desde hace ya  varias jornadas.

La posible salida de Isaac Romero no se entiende sin mirar a la grada. Nervión, siempre exigente, ha vivido semanas de debate interno sobre el papel del delantero. La afición sevillista, que históricamente ha protegido a los canteranos incluso en los momentos más duros, se encuentra ahora dividida entre quienes piden tiempo y quienes creen que el club debe tomar decisiones valientes para reactivar al equipo.

En redes sociales, en los aledaños del Sánchez-Pizjuán y en las peñas, el discurso se repite: “El Sevilla no puede permitirse esperar a nadie”. El equipo está en una situación clasificatoria delicada y cada punto pesa como una losa. Para un sector de la grada, Isaac simboliza esa falta de contundencia que ha condenado al Sevilla en demasiados partidos.

Pero también existe un grupo importante de aficionados que defiende al delantero. Recuerdan su irrupción, su entrega y su conexión con la identidad del club. Para ellos, el problema no es Isaac, sino un contexto que ha devorado a jugadores con más experiencia. “No se puede cargar todo sobre un chaval”, repiten.

El penalti fallado ante el Levante ha sido un punto de inflexión emocional. No tanto por el error, sino por la imagen de un futbolista que quiso asumir responsabilidades en un momento crítico y terminó señalado. Desde entonces, cada intervención suya en el campo se analiza con lupa, y cada fallo alimenta un clima de impaciencia que no ayuda a su recuperación.

En este ambiente, la posible salida de Isaac se percibe como un movimiento que puede aliviar tensiones. Para algunos, sería una forma de proteger al jugador y permitirle crecer lejos del ruido. Para otros, una decisión necesaria para que el club pueda reforzarse con urgencia. Lo que está claro es que la afición, tan emocional como influyente, ha entrado de lleno en un debate que condiciona la planificación del Sevilla.

La operación, si se concreta, tendrá un impacto directo en la planificación y que permitirá la llegada de un delantero, prioridad absoluta para Almeyda, reordenará la estructura ofensiva, a la espera del regreso de Akor Adams, que brilla con Nigeria en la Copa África y aliviará la tensión ambiental, que ha señalado al canterano como uno de los símbolos del mal momento del equipo.

El Sevilla necesita reaccionar y enero es su última ventana para hacerlo. La salida de Isaac Romero, impensable hace unos meses, se ha convertido en una posibilidad real y estratégica. Nervión, una vez más, se encuentra ante una decisión que puede cambiar el rumbo de la temporada.