4 julio, 2026

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El Sevilla FC entra en zona crítica tras la dimisión de Carolina Alés

A 3 de julio de 2026

La salida de Carolina Alés del consejo del Sevilla FC ha irrumpido en la vida institucional del club como una noticia que nadie esperaba y que, sin embargo, muchos intuían desde hace tiempo. Su renuncia, discreta en las formas pero contundente en el fondo, llega en un momento en el que el Sevilla vive una especie de agotamiento estructural, una fatiga acumulada que se percibe en cada gesto, en cada comunicado y en cada silencio. La marcha de Alés no es solo la despedida de una consejera: es la confirmación de que el modelo de gobernanza que ha sostenido al club durante años está entrando en una fase de descomposición acelerada.

El consejo, ya debilitado por la dimisión de Fernando Carrión, se queda ahora con menos voces, menos equilibrios y menos capacidad para amortiguar las tensiones internas. La imagen que queda es la de José María del Nido Carrasco y Pepe Castro sosteniendo el edificio casi en solitario, como dos figuras que permanecen en pie más por obligación que por convicción, rodeados de un clima que ya no les concede tregua. La afición, que hace apenas unas semanas los despidió con una pitada que resonó como un veredicto, observa ahora cómo el club se adentra en un territorio donde cada movimiento puede desencadenar un efecto inesperado.

La renuncia de Alés, según fuentes cercanas, responde a un desgaste que se ha ido acumulando en silencio. La presión accionarial, las negociaciones fallidas, la fractura entre familias históricas y la sombra permanente de la posible venta han convertido el consejo en un espacio donde cada reunión es una batalla y cada decisión, un riesgo. Su salida obliga a la familia Alés a designar un nuevo representante, un proceso que no será inmediato y que añade más incertidumbre a un verano que ya era complejo de por sí.

Mientras tanto, el club sigue atrapado en un laberinto jurídico que complica cualquier intento de estabilidad. La reciente sentencia que declaró caducados los cargos de Castro y Alés en sociedades vinculadas al gobierno del club ha reabierto viejas heridas y ha devuelto a José María del Nido Benavente a un papel central. Su figura, siempre presente aunque no siempre visible, vuelve a situarse en el eje de un conflicto que parece no tener final. Su silencio, en estos días, pesa más que cualquier declaración.

En este escenario, la pregunta que muchos se hacen es si estas dimisiones pueden acelerar la venta del Sevilla FC. La operación que en su día se vinculó al grupo de Sergio Ramos quedó en nada, pero la sensación de que el club se dirige hacia un cambio profundo no ha desaparecido. La estructura accionarial está en movimiento, los equilibrios tradicionales se han roto y el consejo, reducido y cuestionado, ya no tiene la capacidad de proyectar estabilidad. La venta, que parecía congelada, podría encontrar ahora un nuevo impulso o, por el contrario, hundirse aún más en la incertidumbre.

La afición, que ha renovado masivamente sus abonos pese al clima de tensión, observa el panorama con una mezcla de resignación y esperanza. El Sevilla vive un momento decisivo, un punto de inflexión en el que cualquier gesto puede alterar el rumbo de la entidad. La dimisión de Carolina Alés no es un episodio aislado: es el síntoma de un club que necesita redefinirse, reconstruirse y, sobre todo, recuperar una dirección clara. El verano acaba de empezar, pero el Sevilla ya está inmerso en una tormenta que no parece dispuesta a disiparse pronto.