28 agosto, 2026

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El Valencia, a contrarreloj

Ron Gourlay, mercado de suspenso.

El mercado se encuentra cerca de cerrarse y el conjunto de Mestalla, desde que cerró a Arnau Martínez -que apunta a titular en Riazor-, no ha adelantado ninguna de las posiciones que tiene todavía por cubrir. A falta de 3 días para el cierre, al Valencia le sigue faltando un defensa, un futbolista para el centro del campo, otro extremo y un delantero. De los cuales, posiblemente no lleguen más de dos a pesar de los malos resultados del conjunto ché.

Falta agónica de gol

El conjunto de Mestalla ha pagado duramente la falta de gol en estas dos jornadas. Ante el Celta de Vigo únicamente disparó dos veces entre los tres palos y, ante el Betis, a pesar de jugar mejor que contra los gallegos, volvió a quedarse a cero. Con los que son 180 minutos sin encontrar portería.

Muy a pesar de la temporada pasada, donde las carencias de gol a pesar del fichaje de Sadiq se reflejaron en los números finales, el Valencia no ha firmado hasta la fecha a ningún futbolista de ataque. Hugo Duro, Sadiq y Danjuma, los tres que pueden ocupar dicha posición y que fueron contribuyentes de los 46 goles que metió el club valenciano el pasado año, son los tres que han jugado estas jornadas. Estando muy lejos los tres si quiera -el más cercano, Sadiq quien tuvo un mano a mano con Vallés- de ver portería.

Ahora, el conjunto de Mestalla ha puesto tanto el ataque como su prioridad de final de mercado, llegando cuantitativamente tarde y leyendo mal el mercado en cuanto a cuándo firmar gol. El Valencia ha estado más de 40 días sin acometer un fichaje, llegando a final de mercado con ya muchas plantillas cerradas, equipos desesperados por conseguir dinero y poca calidad en el mercado. Por lo que futbolistas que puedan paliar las necesidades, se encuentran poco. Siendo Ratkov, delantero de la Lazio de solamente 8 partidos en dos temporadas, uno de los nombres que ha sonado ya no solo para el Valencia, para varios equipos que tienen los mismos apuros que un conjunto ché que de no fichar, algo deberá inventar.

Dejar salir a ritmo de crucero

El Valencia durante los últimos años se ha ganado con fuerza esa etiqueta de equipo poco gastador. Son poco menos de 10 millones invertidos este verano entre Sato y Arnau -el cual ha llegado a los 6 millones con las variables-. Una descapitalización que con Lim, va a ritmo de crucero. Quedando lejos ya esos mercados donde el conjunto de Mestalla se preparaba para las competiciones europeas de máxima exigencia y, por ende, debía firmar nombres importantes a fin de competir por el continente.

Ahora, una de las premisas más claras que hay en el conjunto de Mestalla no es otra que «dejar salir antes que hacer entrar». Una que se va a respetar hasta final del mercado veraniego, donde nombres como el de André Almeida, inclusive Hugo Duro están en esa lista de última hora para dejar dinero en las arcas que luego puede ser invertido o no en la mejora de la plantilla. Otros como Danjuma, que podía tener sitio en su «país natal», parece que se mantendrá en Valencia al menos hasta el mercado invernal.

Almeida es por antonomasia el nombre del verano valencianista. Un día parecía que saldría y, al otro, estaba más cerca d quedarse. Hoy, es quien impide que el Valencia no pueda tener más liquidez monetaria y de jugadores. Las negociaciones con el Celta se han frenado, en Inglaterra ya no se acuerdan de él y desde Portugal, parecen haberse hecho eco. Pero aún sin movimiento alguno.

Hugo Duro entra a la lista de transferibles

El de Getafe es quien ha entrado como último en dicha lista, de la que han salido nombres en forma de cesión y rescisión de contrato (caso de Alberto Marí). El madrileño ha sido tasado en 15 millones, cifra de la que el Valencia no baja ni estando a 4 días para cerrar la ventana.

El actual nueve del Valencia es quien más en el punto de mira ha estado en el inicio liguero. Su torpeza ofensiva y poco apoyo en la construcción de jugadas, ha podido llevar al conjunto de Mestalla a replantearse la situación del nueve. Que Corberán ya frenó a inicio de mercado dada la poca credibilidad en traer un atacante que pudiese superar las cifras del futbolista de Getafe (47 goles desde que llegó a Mestalla)

Como Almeida, el Valencia quiere sacar tajada. Dándose de lleno con una realidad que no invita a creer al conjunto de Mestalla. Que está pudiendo ver en este mercado veraniego como sus futbolistas tienen un valor muy por debajo de los precios que se les han sido asignados. Y, por ende, complicándose de esta manera una salida. Más a 4 días del 31 donde los clubes, si gastan, buscan hacerlo en certezas.

Sin columna vertebral en la jornada 3

Ha sido un mercado de los que acostumbran en Valencia. Todo para los últimos días, prisas y, sobre todo, sin saber a ciencia cierta qué es lo que más encaja en el club. Porque los nombres que han ido sonando no son más que futbolistas lejanos a la clase de jugadores que necesita el conjunto valencianista para paliar sus necesidades.

Que son las de un creador de juego para el centro del campo, con verticalidad y visión. Un central de proporciones para hacerse grande en los duelos a campo abierto, un extremo desequilibrante que dé fluidez a los desplazamientos por banda y un delantero que promedie algo más que aquello que al Valencia le han ido dando.

La falta de esto es lo que ha privado al equipo de Mestalla de ser un equipo sobre todo vertical y puñetero en área rival. Porque defensivamente ha incomodado a Betis y Celta al punto de recibir menos de 5 disparos entre los dos encuentros. La falta de puntería y un esquema más «echado hacia atrás» son solo alguno de los puntos que están privando de sacar adelante los partidos. Siendo el nombre de Ramazani por el momento el elegido de cara a llevar adelante su operación mientras se rastrea por un delantero. En otro de esos mercados veraniegos donde el Valencia volverá a encomendarse a la temporada de frío para cerrar del todo su equipo.